Mi método para avanzar siempre en la dirección adecuada
Cómo alinear tus acciones a corto plazo con tus objetivos.
Todos tenemos una intuición de lo que nos importa en la vida. De las cosas que valoramos y de lo que consideramos bueno y malo. De lo que queremos a largo plazo y de lo que no queremos ser. Sin embargo, las situaciones siguientes son bastante comunes.
Tienes claros tus objetivos profesionales y te esfuerzas constantemente por conseguirlos. Gracias a ello has alcanzado una buena posición en la empresa y un gran sueldo. Sin embargo, esto ha tenido un coste importante en tu vida personal. Has perdido el contacto con muchos amigos y la relación con tu pareja e hijos se parece más a compartir piso que a una familia. ¿De verdad merece la pena?
Empiezas otra dieta más. La tercera este año. Sabes que tienes sobrepeso y quieres cambiarlo. Lees mucha información acerca de alimentación, te pones metas y empiezas con buen pie. Pero al poco tiempo caes en lo de siempre. No parece que puedas mantener las promesas que te haces a ti mismo.
¡Tienes tantas cosas que hacer! Nunca hay suficiente tiempo. Sientes la presión constante de las tareas pendientes. Todo el día, todos los días. Has intentado planificarte de distintas formas y algo ha mejorado, pero no consigues llevar la vida feliz, productiva y en paz que deseas.
Cuando ves a amigos y familiares, incluso a desconocidos consiguiendo el éxito en distintos ámbitos, sonríes y les felicitas. Pero por dentro algo te corroe. ¿Por qué te sientes así?
Tu matrimonio se ha convertido en algo plano. Monótono. No es que os peleéis, simplemente no hay ninguna chispa. Ya no os amáis. Habéis probado distintas cosas para revivirlo, pero nada parece funcionar, no conseguís revivir esos sentimientos de antes.
Aunque no lo parezca, todos estos problemas en muchos casos tienen un denominador común. La falta de autoconocimiento en cuanto lo que realmente valoramos, a lo que somos y a lo que queremos.
Un problema que se ve altamente afectado por la inmensa cantidad de influencias externas que recibimos y que muchas veces no sabemos separar de nosotros mismos.
La mejor forma de llevar una vida plena y con propósito es alinear tus acciones a corto plazo con tus objetivos a largo plazo. Hacer que tu yo futuro se sienta orgulloso de tu yo presente.
Esto es complicado para mucha gente por dos posibles razones, las dos relacionadas con el autoconocimiento:
No tiene clara en qué dirección quiere llevar su vida.
No es capaz de tomar las decisiones difíciles a corto plazo que repercuten en resultados a largo plazo.
En este artículo, voy a proporcionarte la herramienta de autoconocimiento más útil que conozco. Una que llevo usando muchos años y que me ha ayudado en todos los aspectos de mi vida.
Imagina dos equipos de exploradores: Team A y Team B. El objetivo de ambos equipos es cruzar una complicada área salvaje para llegar al tesoro que hay al otro lado.
El capitán del Equipo B decide que lo mejor es trabajar duro y avanzar lo más rápido posible. Van por el bosque como locos, cruzan ríos, atraviesan profundas cuevas y pelean con todo tipo de bestias.
El capitán del equipo A decide que lo mejor es primero elaborar una estrategia para definir el camino óptimo. Manda a un par de miembros del equipo a una montaña alta cercana para estudiar el terreno circundante. Le ordena a otro que fabrique una brújula. Además, según avanza estudia los cursos de los ríos cercanos para encontrar caminos adecuados y va enviando pequeños equipos de reconocimiento para encontrar las rutas transitables. También se asegura de aprender del camino recorrido para no avanzar en círculos.
Como habrás imaginado, el equipo que consigue atravesar el área salvaje con éxito es el Equipo A.
Y es que da igual lo rápido que viajes, si viajas en la dirección equivocada.
Y lo que es peor, si avanzas en la dirección equivocada es posible que no solo no llegues a tu objetivo, sino que te estés alejando aún más que cuando empezaste.
El objetivo que tengo este artículo es que tú seas el capitán del Equipo A. Que consigas alinear tus acciones a corto plazo con tus objetivos a largo plazo. Avanzar en la dirección correcta, por difícil que pueda parecer. Conocerte para liderarte con efectividad.
Todo esto te ayudará a evitar el tipo de problemas con los que introducía el artículo y a cumplir tus objetivos de una forma que además te proporcione satisfacción y motivación.
En definitiva, te propongo una forma conocerte mejor a ti mismo y actuar en consecuencia.
Tu Núcleo y tu Personalidad
Durante el último siglo, se ha propugnado por muchos autores y medios que el éxito es una función de la personalidad. De tu imagen, actitud pública y comportamiento, así como de técnicas y habilidades que lubrican la interacción con otras personas.
Se ha puesto hincapié en mejorar la personalidad para llegar a tus objetivos. Aprender a persuadir, a gustar a los demás, mantener una actitud positiva, saber dar una buena primera impresión, asertividad enlatada, etc.
Estas habilidades y conceptos son sin duda útiles, en algunos casos indispensables para ciertos objetivos. Pero son algo secundario. Una capa externa, que podemos llamar la Capa de la Personalidad y que nos puede ayudar en nuestras interacciones.
Pese a su utilidad, el considerar esta capa como lo que somos en esencia es un error muy grave. Un error que se da de forma muy habitual en personas que no se conocen a sí mismas.
Cuando esto pasa, muchas veces nos comportamos de formas que no se corresponden con lo que sentimos por dentro, dando lugar a incongruencias con nuestros valores. Algo que ha demostrado ser uno de los principales causantes de estrés y ansiedad.
Por ejemplo, si valoras mucho la sostenibilidad pero trabajas para una empresa que contamina continuamente sin control, nunca estarás a gusto.
Si valoras mucho la salud, pero no reservas tiempo para hacer deporte, te sentirás mal contigo mismo.
Si te llena pasar tiempo con tus amigos y empiezas a salir con una pareja que no te permite casi verlos, el vacío irá creciendo con el tiempo hasta explotar de alguna forma.
Y es que el quid de la cuestión es que poca gente le dedica tiempo al autoconocimiento, a definir quién es como persona. Que es lo que realmente valora. Qué objetivos vitales tiene. Cómo debería comportarse la mejor versión de sí mismo. A esto lo llamaremos nuestro Núcleo.
El utilizar tu Capa Personalidad en interacciones cortas y con expectativas de comportamiento definidas puede dar buenos resultados. Por ejemplo, en el grupo de amigos durante el instituto o en una reunión puntual de trabajo. Sin embargo, si este comportamiento no está respaldado por un núcleo fuerte, es insostenible en el tiempo y lleva inevitablemente a crisis de distinto tipo.
Estrés, ansiedad, pérdida de amigos, pérdida de dinero, fallo en alcanzar nuestros objetivos, etc.
Aún así, mucha gente vive basando su vida en esa capa de la personalidad persiguiendo lo que podemos llamar éxito secundario. Éxito relativo en cosas que no son lo que realmente valora en la vida.
Por ejemplo, alcanzando con estos medios y motivaciones un trabajo corporativo prestigioso y una pareja anodina pero muy atractiva físicamente, a costa de desatender su Núcleo. Un Núcleo que le pedía ser artista y conseguir una conexión más profunda con su pareja.
Este tipo de situaciones tarde o temprano les afecta de forma interna y tanto su satisfacción con la vida como sus relaciones interpersonales nunca tendrán la calidad de alguien que respeta su Núcleo (éxito primario).
«Lo que eres grita tan alto que no escucho lo que dices»
Emmerson
Otra característica de las personas que viven guiados por su Capa de Personalidad es que a la hora de enfrentarse a un problema, muchas veces buscan una solución rápida y superficial en vez de atacar a la raíz. Ejemplos:
Ante un problema de obesidad, buscan una dieta milagro o alguna medicina para adelgazar, en vez de analizar sus hábitos y cambiarlos a mejor, asumiendo el esfuerzo que requiere.
Ante una discusión con la pareja, buscan la forma de calmarla rápidamente (comprando un regalo, dándole la razón sin estar de acuerdo, etc.) en vez de dedicar el tiempo necesario a encontrar una solución al problema real.
Ante una situación difícil en el trabajo, buscan culpar a otro o esquivar el problema en vez de asumir su responsabilidad y apechugar para arreglarlo.
Por supuesto, estas “soluciones” no arreglan el problema real, y en muchos casos desencadenan en otros problemas posteriores adicionales.
“Los problemas importantes que enfrentamos no se pueden resolver en el mismo estado mental en que estábamos cuando los creamos»
Einstein
Mucha gente que no tiene claro su Núcleo vive siguiendo esa intuición vaga e indefinida de lo que creen querer, de forma más o menos acertada, en muchos casos desviándose de sus valores subyacentes que no han analizado. Buscando ese éxito secundario y recurriendo a las «soluciones» fáciles.
Y a este problema de autoconocimiento, se suma el hecho de que somos muy malos en saber lo que nos hace felices, especialmente si nunca nos hemos parado a pensar en ello. Este es un tema para otro artículo, pero lo que nos importa para este tema: no actuar en consonancia con nuestro núcleo sí que ha demostrado hacernos infelices.
El pararse a definir nuestro Núcleo y pensar en todos estos conceptos, darles una estructura e interiorizarlos, nos puede ayudar enormemente a:
Comportarnos de forma congruente con nuestros valores.
A tomar decisiones adecuadas en momentos difíciles.
A soportar las dificultades de la vida.
A superar las incomodidades inmediatas, ser capaces de tomar las decisiones difíciles hoy y conseguir nuestros objetivos en el futuro.
A ser vistos por los demás como personas únicas y con confianza en sí mismas (reforzando así además la Capa de Personalidad).
Es una herramienta indispensable para alcanzar el éxito primario y una de las herramientas más de autoconocimiento más simples y eficaces que conozco.
Como ves, es una aproximación de dentro hacia fuera. Teniendo claro tu Núcleo podrás llevar una vida congruente con tus valores, y además tendrás mayor control sobre tu Capa de Personalidad y sobre tu capacidad para influir en otras personas.
Y con esto, estarás en posición de sacar lo mejor de las dos partes. Aprovechar la Capa de Personalidad en el corto plazo, y un núcleo fuerte en el largo plazo.
Las personas que aproximan la vida de fuera hacia dentro, tienden a comportamientos improductivos como la actitud de victimismo, culpar a las circunstancias o a los demás de todos sus problemas y verse altamente afectados por opiniones externas.
A continuación, voy a presentar una forma estructurada de cómo definir tu Núcleo, y cómo esta estructura me ayuda a mí en el día a día. A tener mejores relaciones, a mantenerme en forma, a invertir mi dinero y un largo etcétera!
Lo que comparto aquí son solo ideas para hacerte pensar. Pero con el tiempo y esfuerzo necesario, estas ideas pueden cambiar por completo tu vida.
Por supuesto, tu Núcleo es algo muy subjetivo. Puede que los ejemplos que use no te apliquen, o que tu veas otra estructura de forma más clara, ya que son definiciones muy personales. Sin embargo, los conceptos generales de cómo definir tu Núcleo y de su utilidad sí que pueden serle útiles a cualquiera.
Pero antes de nada, has de tener clara una idea muy importante, sin la cual el resto pierde peso:
Tu vida depende de ti.
Tu tienes la responsabilidad de saber lo que quieres, de conocer tu potencial, y de actuar sobre aquello que creas conveniente. Tu eres 100% responsable de la actitud con la que encaras la vida.
El victimismo no va a llevarte a ninguna parte. La proactividad si.
Este concepto lo exploro más en profundidad en este artículo, que te recomiendo leer encarecidamente.
No vale de nada conocerte a ti mismo si no puedes actuar al respecto.
Con esto claro, vamos a por la chicha.
Estructura de tu núcleo
Por supuesto, tu Núcleo es algo muy subjetivo. Puede que los ejemplos que use no te apliquen, o que tu veas otra estructura de forma más clara, ya que son definiciones muy personales. Sin embargo, los conceptos generales de cómo definir tu Núcleo y de su utilidad sí que pueden serle útiles a cualquiera.
Yo lo imagino como un Templo Interior.
En este Templo Interior los cimientos son mis valores, una base sobre la que se sustentan mis principios, coronados por mi filosofía personal.
Valores: la base del autoconocimiento
Largo y tendido se ha escrito sobre los valores. Muchas veces con distintas definiciones, formas de enfocarlos, listas genéricas y normalmente de forma muy teórica sin explicar muy bien cómo podemos usarlos. Aquí te voy a explicar cómo los entiendo yo, y cómo usarlos de forma práctica.
Para mí un valor no es más que una idea que representa algo en mi vida.
Honor. Dinero. Placer. Familia. Libertad. Determinación. Innovación. Comer croquetas.
Estos valores, aunque todos tenemos una idea de lo que significan, su significado real para cada uno de nosotros es subjetivo y variará según nuestras experiencias y circunstancias. Así mismo, según evolucionamos como personas, el significado de cada valor puede ir evolucionando.
La sociedad intenta inculcarte una serie de valores por distintos medios. Desde bebé, en casa tus padres intentarán transmitirte sus valores.
En el colegio o instituto te intentarán inculcar otra serie de valores (diferentes según el tipo de institución).
Tus amigos y tu círculo cercano, de forma más o menos consciente intentarán que te adecues a sus valores.
La publicidad, series de televisión, influencers… intentarán contagiarte otros valores. Un bombardeo constante de hecho.
Y de otras fuentes seguirán llegándote más y más continuamente. Si no te paras a reflexionar y a cuestionarte, es probable que vivas en base a valores externos sin saber muy tener muy claro quién eres. Que tomes decisiones contraproducentes y te encuentres frustrado con frecuencia.
Como hemos visto anteriormente, lo importante es que tú definas tus valores más importantes y los tengas claros, para que las influencias externas sean de forma controlada y para poder vivir de acuerdo con ellos.
Esta es la base del autoconocimiento. Un punto de partida indispensable.
Para mí, la forma más práctica de usar los valores consiste básicamente en ordenarlos por importancia, reflexionando de forma profunda sobre ellos.
Esta escala de valores definirá a grandes rasgos tus prioridades en la vida.
Para esto, lo ideal es buscar una lista de valores como punto de partida y seguir alguna metodología. Pero si te pones a buscar por internet, verás que cada experto da una lista distinta, algunas increíblemente largas sin un criterio claro de selección, y el ir simplemente eligiendo de esa lista no es un proceso muy enriquecedor.
Sin embargo, hace unos años a través de Ángel Alegre un día llegué al trabajo de Simon L. Dolan.
El Valor de los Valores
Simon es un psicólogo que lleva décadas estudiando los valores y cómo usarlos de forma práctica. En base a su trabajo, redujo los valores fundamentales a un total de 51 después de una exhaustiva investigación y de varias iteraciones. Esta reducción no es arbitraria. Se basa en que estos valores son comunes a la inmensa mayoría de culturas y son una muy concisa representación de los valores fundamentales más importantes a lo largo y ancho del mundo.
Además, son accionables, de tal forma que al verlos puedes sacar acciones claras de ellos.
Estos valores, los ha plasmado en forma de cartas en el juego El valor de los Valores.
La dinámica del juego básico es muy sencilla (y puedes aplicarla a cualquier lista de valores que encuentres):
Baraja las cartas y pon 5 boca arriba delante de ti. Estas cartas son tus valores fundamentales. Ordénalas por importancia (de izquierda a derecha).
Roba la primera carta del montón.
¿Qué representa este valor en tu vida?
¿Es más importante que alguno de los 5 ya expuestos? Si es así sustitúyelo y descarta el valor sustituido. Si no, descarta la carta.
Repite este proceso hasta terminar la baraja. Asegúrate de que las 5 cartas quedan ordenadas por importancia. Estos son tus 5 valores fundamentales.
Rellena la siguiente tabla (valores de ejemplo):
Un método muy sencillo, divertido y que te obliga a reflexionar. Si hay un valor demasiado bajo, ¿qué estás haciendo para que esté tan bajo? ¿qué no estás haciendo? ¿qué está bajo tu control y qué no?
Pero si quieres ir un paso más allá, Simon organizó los valores según un modelo tri-axial agrupándolos en tres areas:
Etico-sociales (azules): Tienen que ver con cómo nos relacionamos con los demás. Cómo nos entendemos en un contexto social. Por ejemplo integridad o amistad.
Emocionales-de-desarrollo (verdes): Tienen que ver con nuestras emociones y nuestro desarrollo. Son más personales. Por ejemplo, calma o libertad.
Económico-pragmáticos (rojos): Tienen más que ver con el mundo terrenal. Con poner los pies en la tierra. Con conseguir objetivos y alcanzar metas. Por ejemplo pragmatismo o liderazgo.
En base a estas distinciones (que también puedes usar para categorizar cualquier lista genérica de valores), puedes ver patrones en tus valores fundamentales. Por ejemplo, si entre tus valores hay 4 azules, es posible que seas una persona demasiado volcada hacia los demás, perdiéndote de vista a ti mismo y fallando en conseguir tus objetivos.
Aunque esto sólo es una herramienta para hacernos pensar, no hay una solución correcta. Si eres feliz volcándote en los demás, es un resultado perfectamente válido.
El Valor de los Valores incluye más juegos y formas de analizar tus valores, pero con el juego básico ya habrías hecho más que el 99% de la gente.
Aquí tienes un ejemplo de mi Top 5 de valores actualmente (añado un par extra por que me gusta tenerlos en el radar también :P):
Salud – Bienestar
Conexión (familia y amigos)
Integridad
Crecimiento personal
Calma
Contribución
Libertad
Principios: los pilares del autoconocimiento
Conocer nuestros valores es una base fundamental. Nos servirán de brújula en la vida y nos ayudarán a seguir el camino adecuado hacia nuestros objetivos.
Sin embargo, pese a la reflexión y trabajo personal que implica el definir profundamente nuestros valores, muchas veces acabé echando en falta algo más específico y palpable a lo que recurrir y sobre lo que reflexionar.
Si los valores son los cimientos de nuestro Templo Interior, los principios son los pilares.
Los bloques que usamos para construir en el día a día. Yo los defino como frases que expresan a lo que aspiro, en ocasiones haciendo hincapié en comportamientos concretos a los que queremos llegar o evitar de forma cotidiana. Como los mandamientos cristianos, pero en este caso personales.
Antes de mostrar ejemplos, hay una idea que quiero que cale en ti: tus principios son más importantes que tus características innatas.
Puedes ser una persona introvertida, pero puedes actuar en contra de esta predisposición de acuerdo a alguno de tus principios. Por ejemplo, si quieres compartir un conocimiento concreto, podrías ser profesor en contra de esa característica.
Por tanto, tus características innatas no valen como excusa para quedarse parado.
La sensación de tener elección sobre actuar en contra de esas características innatas es muy importante. La experiencia de no comportarte de acuerdo a ellas es muy distinta si lo haces forzado o si lo haces por convicción.
Siguiendo con el ejemplo anterior, no es lo mismo que tu decidas que quieres compartir un conocimiento y te pongas a dar clase, a que en el trabajo te obliguen a estar dando charlas regularmente.
Teniendo clara la importancia y forma de los principios, aquí tienes un ejemplo de los principios que tengo definidos actualmente:
Actuar con integridad, asumir mis errores (rápido) y no comprometer mi honestidad.
Intentar entender siempre, antes de hacerme entender yo. Valorar la opinión de los demás en la medida en que respeto a la persona, pero no basar mi valor personal en ella.
Escuchar las dos partes de la historia antes de juzgar. También cuando yo soy parte de la historia.
Trabajar en mis relaciones de forma intencional, para crear conexiones más profundas y evitar que se deterioren.
Nunca dejar de hacer algo por temor a fracasar. Temer sólo a no tener una respuesta constructiva al fracaso.
Trabajar para vivir, no al revés. Lo más importante que tengo son relaciones y experiencias. El dinero sólo es un medio para ellas, y para tener calma.
Mantener el sentido del humor y el optimismo sano.
Ser un aprendiz continuo. Sin limite de materias, puedo aprender aquello que me proponga.
Hacer deporte regularmente. Resistencia, Fuerza y Agilidad. Comer sano en términos generales (evitar fritangaza, comida basura, ultraprocesados, azúcar añadida, demasiada harina refinada, alcohol sin sentido)
Evitar la crítica fútil, especialmente en ausencia de los implicados.
Evitar cualquier hábito adictivo o dependencia negativa que coarte mi libertad.
Vivir siempre de forma sostenible dentro de lo que permita el contexto.
Asegurarme de que permito entrar en mi vida solo cosas que aporten un valor real.
Evitar decir cosas que no pienso realmente. Mantenerme en niveles altos de pensamiento* (ya explicaré esto en otro artículo).
Esto es un mero ejemplo personal, tú tendrás que definir tus principios por ti mismo.
¿Lo cumplo siempre? Por desgracia no, soy humano. Pero son una muy buena brújula a seguir en mi día a día.
Cómo definir tus principios
Para escribir tus principios te recomiendo seguir el siguiente proceso:
Revisa tus valores. ¿Cómo los haces palpables en el día a día? ¿Cuándo tienes dificultades para respetarlos?
Hazte las siguientes preguntas:
¿Cómo aspiras a ser (y a mostrarte) en el ámbito social?
¿Qué función cumple el dinero en tu vida?
¿Qué es el éxito para ti?
¿Cómo sería la mejor versión de ti mismo? ¿Qué cosas diría? ¿Que actitud tendría? ¿Cómo trataría a sus amigos? ¿Cómo se comportaría en el trabajo?
¿Qué errores comunes sueles cometer y te gustaría mejorar?
Hacerte estas preguntas con detenimiento debería ayudarte a definir una buena parte de tus principios.
Y esto ya es muy valioso en sí mismo. Te hará reflexionar, analizar quién quieres ser y quién no quieres ser.
Sin embargo, si lo único que haces es definirlos una vez, lo más probable es que se te olviden en poco tiempo y no vuelvas a pensar en ellos.
Para sacarles verdaderamente todo el jugo, hay que trabajar un poco con ellos. Sigue leyendo y te explicaré los hábitos que implemento yo, y cómo me ayudan a vivir de forma congruente con ellos y mejorar día a día. Pero antes, terminemos el Templo Interior.
Filosofía personal: la guinda del autoconocimiento
Como has visto en el esquema del Templo Interior, la filosofía personal está como elemento final en la cúspide, soportado por tus valores y principios.
La filosofía personal es una frase que define cómo quieres vivir. Concisa y personal.
Debe resumir todo el trabajo que has hecho definiendo tus valores y principios. Debe ser una frase a la que en cualquier momento puedas preguntarle «¿Estoy viviendo así? Y si no es así, ¿por qué?».
Mi filosofía personal actual es:
«Llevar una vida apasionante de crecimiento, conexión y contribución manteniendo mi autenticidad y calma interior»
Como ves, yo soy un generalista y me cuesta ser concreto en mi filosofía de vida. Para otra persona con una fuerte vocación de enseñar por ejemplo, este hecho podría formar parte de su filosofía personal. Otros ejemplos de filosofías personales para inspirarte:
«Crear mundos de ficción para ayudar a los demás a vivir otras vidas» (este es de un escritor que conozco).
«Buscar el éxito en todos los ámbitos siempre que no dañe a los demás»
«Ser un aprendiz infinito, de experiencias, habilidades y personas»
«Cambiar el mundo a mejor»
Extra: Roles
Lo que hemos visto hasta ahora son conceptos generales de tu vida. Ideas que deben aplicar en cualquier momento y que veo fundamental tener claras.
Pero también puede ser útil definir de forma más concreta tus principios orientados a los roles específicos con más relevancia en tu vida. Esto te permitirá conocerte mejor en distintos aspectos.
Todos cumplimos distintos roles en nuestra vida: padre, madre, hijo, hermano, pareja, amigo, empleado, deportista, etc.
Los objetivos, comportamientos y motivaciones que tenemos respecto a cada uno de esos roles varían, y por tanto puede darte claridad el definirlos por separado. Aquí te dejo algunos ejemplos:
Cómo aplicar en tu día a día
Lo que hemos visto hasta ahora podríamos decir que es el paso inicial. Pero para que puedas disfrutar verdaderamente de los beneficios del autoconocimiento debes hacer algo más que leer este artículo. Debes aplicarlo en tu día a día.
1. Define tu Templo Interior
Este es un paso inicial. Resérvate una mañana o una tarde para crear un primer boceto.
Define tu top 5 de valores y ordénalos, siguiendo el proceso ya descrito.
Escribe tus principios, no deberían ser más de 15. Cada uno de ellos no más de 2 frases. Esto hará que recordarlos y grabarlos en tu mente sea más sencillo.
Escribe tu filosofía personal. Asegúrate de que encaja en los distintos aspectos de tu vida.
Opcional: Define los roles que cumples en tu vida, y como quieres ser en cada uno de ellos.
Revisa todo lo anterior, y ratifica que realmente representa lo que aspiras a ser.
2. Retrospectiva.
El proceso de definir tu Templo Interior es enriquecedor en sí mismo. Te hará reflexionar sobre tus prioridades, comportamiento ideal y aquellas cosas que quieres evitar. Pero con esto no es suficiente.
Si simplemente haces este trabajo de esbozar una definición inicial, es seguro que rápidamente te olvidarás de todo lo que has definido. Y probablemente ni siquiera sea tan acertado inicialmente.
Mi recomendación es establecer una rutina de retrospectiva, consistente en reservar un tiempo periódicamente para reflexionar acerca de tu comportamiento en el último periodo. La frecuencia que a mi me funcionó mejor al principio es semanalmente. Por ejemplo, cada domingo por la mañana.
Como te he comentado, el autoconocimiento es un juego infinito.
Para lo que concierne a este tema, la práctica más útil que he encontrado es apuntar en el día a día esas veces que la cagas. Cuando haces algo, y luego en frío a posteriori te das cuenta de que no era lo correcto. Apúntalo. Rápido. En el momento que te das cuenta. Que no se te pase.
Yo suelo apuntarlo en una nota rápida de Notion que tengo ya preparada, pero puedes apuntarlo donde a ti más fácil te resulte.
Igualmente, puedes apuntar cuando respetas tus principios en momentos especialmente difíciles y sientes el orgullo en el pecho.
En la retrospectiva semanal, tendrás a mano todo lo que has apuntado durante la semana.
Y es en esa revisión cuando puedes analizar cómo te has comportado respecto a tus principios, y como podrías mejorar ese comportamiento. También es un buen momento para darte una palmadita en la espalda por esos momentos en los que te has sobrepuesto a situaciones difíciles o que suele costarte controlar.
Aquí tiene una captura de ejemplo de la tabla que uso en Notion para apuntar estas cosas al momento.
Con estas notas, en la retrospectiva semanal tengo todo a mano para analizarlo rápidamente.
La frecuencia semanal a mí me funciona perfectamente porque es la frecuencia que uso también para mi planificación personal (que no trato en este artículo). Si a ti te funciona mejor hacerlo cada dos semanas o cada mes, no dudes en adaptarlo.
Siguiendo este proceso, en pocas semanas verás que los principios que has escrito van calando en tu subconsciente y te vendrán a la mente de forma cada vez más fácil en el día a día. De hecho, lo más probable es que poco a poco cambien tus hábitos. Y esto es lo más importante para seguir mejorando a largo plazo.
Un ejemplo de algo en lo que este proceso a mí me fue bastante útil:
A las pocas semanas de implementarlo me di cuenta de que muchas veces a la hora de estar hablando con alguien, no conseguía crear tanta conexión como a mí me gustaría. La conversación, pese a ser buena, muchas veces se quedaba en algo superficial. Me costaba llevar la conversación a temas más profundos que me hiciesen conectar con esa persona y conocerla mejor. Siendo consciente de esto, puse énfasis en mejorar ese aspecto. Me puse a leer al respecto, a aprender cómo guiar las conversaciones, cómo indagar y crear conexión, y a día de hoy estoy muy contento con el resultado!
El tener ejemplos concretos te ayudará enormemente a poner un foco práctico en mejorar aspectos de tu vida.
Por último, una pregunta muy útil que me hago aprovechando estas sesiones semanales es:
¿Qué es lo más importante que podría hacer como <Rol> esta semana que marcase la máxima diferencia?
Siendo <Rol> uno de los roles que has definido anteriormente.
Es algo que entra más en el área de planificación, pero no quería dejar de comentarlo aquí.
3. Revisión trimestral
La retrospectiva habitual se centra en el día a día. En aprender de cómo te comportas y ser consciente tanto de lo que haces bien como de lo que tienes que mejorar.
En la revisión trimestral, lo que harás es analizar tu Templo Interior. Reflexionar acerca de los valores que has definido como más importantes y de su orden. Revisar tus principios y ver si todos siguen teniendo sentido, si tienes que cambiar, añadir o eliminar alguno. Y por último hacer lo mismo con tu filosofía personal.
Es el momento de ver tu vida a vista de pájaro y analizar si vas en la dirección correcta. En este proceso puedes aprovechar para definir propósitos a más largo plazo, y analizar aquellos que ya hubieras definido anteriormente.
Yo lo hago cada 3 meses. Considero que es un periodo lo suficientemente largo para que haya cambios importantes en tu vida, y lo suficientemente corto para que tengas las cosas frescas en la cabeza y puedas mantener una continuidad en el tiempo.
Nota: En mi caso además es un proceso que hago a la vez que mi planificación trimestral, así que también trabajo en definir mis propósitos y objetivos. No sólo en revisar mi Templo Interior.
Estoy seguro de que verás que es un proceso enriquecedor. Incluso aunque luego lo dejes pasado un tiempo, es muy probable que tus valores y principios hayan calado, o como mínimo que entiendas su importancia. Y siempre podrás recurrir a tu Templo Interior en momentos difíciles.
Conclusión y notas finales
Esta una de las herramientas más potentes que he experimentado para conocerte a ti mismo y mejorar. Para mantener la disciplina de quién quieres ser.
Una disciplina que es una condición necesaria para la libertad.
El que no se domina a sí mismo, se doblegará ante los demás.
El tener un Núcleo fuerte, un Templo Interior bien definido, es como una poderosa roca que se puede mantener en su sitio frente a viento y marea. Una base indispensable para vivir de forma intencional y efectiva, para ser dueño de tus respuestas ante los estímulos y para proyectar confianza en ti mismo.
La Capa de Personalidad (en la que ahondaré en otros artículos) es sin duda también un aspecto importante y que puede ayudarte en muchas facetas de la vida, pero sólo si tienes un Núcleo fuerte.
Esta herramienta de autoconocimiento me ayuda cada día, y espero que a partir de ahora te ayude a ti. Si te ha gustado dale a ❤️ y no dudes en compartirlo o comentar.
Un abrazo,
Julio.




























