La idea esencial para conseguir cualquier cosa
Tienes 18 años y estás en un bar tomando algo con tus amigos. Entre risas, se te escapa una mirada a otro grupo de gente que está jugando a los dardos y ves una persona que te atrae muchísimo. Es objetivamente un bellezón, ¡cualquier persona se daría cuenta! Te encantaría acercarte a hablar con esa persona, ligar con ella, salir con ella y quien sabe, ¡tal vez casarte en el futuro! Pero no haces nada de eso.
Está fuera de tu liga. Está por encima de tus posibilidades. La noche pasa como otra cualquiera entre amigos y te vuelves a tu casa. La falta de proactividad te la ha vuelto a jugar.
Esta sensación la hemos experimentado todos. Asumir que algo no es posible y simplemente apartarlo de nuestra mente. Y de hecho, la mayoría de las veces nuestra mente lo hace tan rápido que ni nos damos cuenta.
A veces es verdad que no es posible, pero muchas otras veces, no. Y saber discernir estas dos situaciones y tener la mentalidad adecuada para actuar son dos de las cualidades más importantes para ser efectivo y sacarle el máximo partido a nuestro breve tiempo en este mundo.
Es la clave para tomar el control de tu vida.
Cualquier cosa que quieras conseguir, antes de conseguirla pasa ineludiblemente por un paso previo: creer que es posible. Si, suena a desarrollo personal barato, a Mr. Wornderful. Pero es una realidad que voy a explorar aquí en más profundidad.
El primer problema que tiene la mayoría de la gente es que no es consciente de las posibilidades que el mundo le ofrece a su alrededor.
El segundo problema, es que incluso aunque su subconsciente les indique que algunas de esas posibilidades están ahí, no tienen la responsabilidad y valentía de hacerse cargo de ellas.
Pues bien, la idea que quiero que grabes a fuego en tu mente es esta:
Tu vida depende de ti
Esta idea que, si la escuchas así rápido parece relativamente obvia a priori, no lo es tanto para la mayoría si te pones a analizar las implicaciones. Mucha gente siente que no tiene el control de su vida.
Sienten que viven arrastrados por las circunstancias.
Su trabajo miserable es culpa de su jefe.
Su obesidad es culpa de que no tiene tiene tiempo para cocinar.
Su falta de tiempo es culpa de todas las cosas que "tiene" que hacer...
Culpar a los demás o a las circunstancias es la forma más fácil de explicar cualquier problema.
Y cuando no es así, la mala suerte es el chivo expiatorio perfecto.
En este artículo vamos a ver el primer paso (absolutamente necesario) para evitar caer en esta actitud que limita nuestra vida absurdamente, y como sacar el máximo partido a lo que la vida nos ofrece.
Dicotomía de Control
Tu vida depende de ti, sí. “Pero… hay cosas que no puedo controlar, no?!”
Por supuesto, hay cosas que no dependen de nosotros. Los filósofos estoicos utilizaban el modelo de la dicotomía de control, separando claramente las cosas que nos pasan en dos areas:
Cosas que nos ocurren y podemos controlar (Área de Control)
Cosas que nos ocurren y no podemos controlar (Área de no Control)
Hay algunos filósofos que lo separan en una tricotomía de control: lo que podemos controlar, lo que podemos influir y lo que no podemos controlar. Pero la realidad es que esa influencia realmente se traduce en cómo podemos actuar sobre otras personas, algo que de nuevo se podría separar en lo que podemos controlar sobre ellas y lo que no, resultando de nuevo en la dicotomía.
"En la vida, nuestro primer trabajo es dividir y distinguir las cosas en dos categorías: las circunstancias externas que no puedo controlar, y las decisiones que tomo con respecto a las que tengo bajo mi control".
Epicteto
Esas cosas que nos rodean (y nos importan) pero no podemos controlar, deberían causarnos el mínimo de preocupación. Hacer depender nuestro bienestar de cosas fuera de nuestro control es una de las principales causas de insatisfacción.
"Tú tienes poder sobre tu mente y tus actos, no sobre los acontecimientos. Date cuenta de esto y encontraras tu fuerza"
Marco Aurelio
Pero ese no es el foco de este artículo. Aquí me voy a centrar en el Área de Control y en dos ideas que podrían cambiar tu vida por completo.
Idea 1: Tu Área de Control real es más grande de lo que el modelo mental que tienes te creer.
La inmensa mayoría, vive por empuje, inercia, y costumbre. Tu entorno y la sociedad en general te empuja a vivir y pensar de una forma determinada. Una vez has aceptado esa forma de vivir y pensar como propia, vives por inercia y costumbre.
Repites aquello que estás acostumbrado a hacer. Sigues el camino ya marcado. Cuando esta situación se mantiene en el tiempo, es inevitable pensar que eso es todo lo que puedes controlar. Tu Área de Control en tu mente coincide con tu pequeña zona de comfort. Y si te paras un momento a pensar en otras opciones, el entorno se acercará a darte otro empujoncito para seguir por el camino preestablecido.
Esto te ciega y te impide ver un mundo de posibilidades que pasa delante de ti cada día.
Y esta situación es la que empuja a muchas personas a quedarse 10 años en un trabajo de mierda soportando a un jefe déspota o la que hace que relaciones tóxicas duren décadas.
Pero los ejemplos anteriores son las situaciones “fáciles” de identificar (al menos desde fuera). Son tan malas que es difícil no darse cuenta.
Lo difícil es ser consciente cuando las situaciones no son tan claramente malas. Nuestra mente es experta en ocultárnoslas o restarles importancia para mantenernos en nuestra zona de comfort.
Tener el dinero metidito en el banco cómodamente, devaluándose. Escudarse en frases del tipo “es que soy así” para evitar el esfuerzo cognitivo de evolucionar como persona. Hacer las cosas “como las hace todo el mundo” porque será lo mejor… no?
Un ejemplo que he experimentado personalmente es la situación denominada “jaula de oro”. Un concepto que lleva al extremo situación. Pretende ilustrar la dificultad de salir de una situación si es muy cómoda, pese a que no te acaba de satisfacer. En estos casos, como la incomodidad es pequeña en comparación con la seguridad de nuestra jaula de oro, lo común es ignorar esa incomodidad.
En mi trabajo en Microsoft estaba como un rey. Me gustaba lo que hacía, tenía compañeros fantásticos, proyectos interesantes, proyección de carrera, aprendía cosas continuamente y ganaba bien de dinero. Sin embargo, con el tiempo y por mis características personales (multipotencial ✌️) sentía que quería probar otras cosas, experimentar.
Y además experimentar cosas no compatibles con un empleo al uso.
Pero, ¿cómo iba a dejar un trabajo así?. Ya podría experimentar en mi tiempo libre o en las vacaciones. Al principio no podía ni plantearme una decisión así, la sentía fuera de mi Área de Control pese a que ese interés por experimentar otro tipo de vida estaba ahí latente.
Con tiempo y trabajo interno, acabé tomando la decisión de dejar ese trabajo e irme a viajar por el mundo y hacer cosas como escribir aquí. Una decisión de la que jamás me arrepentiré.
Por supuesto la incomodidad tiene que ser suficiente para sacarte de la jaula, pero sin el trabajo interno que estoy intentando volcar en este artículo, me habría quedado (in)cómodamente en mi trabajo.
El grado en que limitas tu Área de Control depende de muchas cosas. Tu autoestima, tu conocimiento, tu red de contactos, tu nivel de curiosidad, etc. Pero el primer paso, es ser consciente de que tienes esa capacidad de tomar el control.
El tener un modelo mental de la realidad limitante, directamente te deja sin opciones de explorar toda esa área inexplorada de potencial. Un área donde podrías encontrar un trabajo mejor, pareja, hobbies, propósito, dinero, amigos, experiencias y un infinito etcétera.
Cambiar este paradigma puede cambiar radicalmente tu vida. Es la diferencia básica entre vivir por defecto y vivir la vida que tu diseñas.
Idea 2: Proactividad. Eres el total responsable de tu Área de Control.
Vale, tu Área de Control está ahí, y será del tamaño que sea. Pero si no tienes la mentalidad adecuada para explotarla, a efectos prácticos es como si no estuviera.
Llamaré a esa habilidad para discernir correctamente lo que esta bajo tu control y actuar sobre ello, proactividad. Pero no la adulterada "proactividad" que pones en tu currículum para que te contraten.
Ser proactivo significa mucho más que eso.
Significa aceptar la responsabilidad sobre tu vida al 100%.
La palabra responsabilidad etimológicamente proviene de "habilidad para responder". Y como seres humanos, tenemos el 100% de capacidad de responder como queramos ante los estímulos externos.
La reacción emocional inicial a un estímulo es más difícil de controlar. De hecho en el instante concreto es imposible. Es lo que sientes en el momento, las emociones que te llegan. (Nota: la reacción emocional que tenemos, también es posible modularla a largo plazo, pero eso lo trataré en otro artículo).
Sin embargo, esta parte no define tu calidad humana. No estamos hablando de suprimir emociones.
Hablamos de controlar tu gestión de estas emociones. Tu respuesta es lo que te define.
Es lo que deberías ser capaz de controlar si eres proactivo.
A veces, ante emociones intensas (como la ira), lo mejor es simplemente no tomar una acción inmediata. El tomarse un tiempo para reflexionar puede ser la mejor opción.
En cualquier caso, has de aprender de ti mismo. Conocerte cada vez más, ser consciente de tus virtudes y limitaciones, y esforzarte por desarrollar esa capacidad de controlar tu respuesta.
Puedes encontrar un gran ejemplo de esta capacidad humana en el libro "El hombre en busca de sentido" de Viktor Frankl.
Viktor Frankl era un determinista que creció con las ideas postuladas por la psicología Freudiana: lo que te pasa durante tu infancia forma tu carácter y gobierna tu vida. Los límites de tu vida están escritos y no puedes hacer demasiado al respecto.
Durante la segunda guerra mundial él fue enviado a Auschwitz y su padre, madre y hermano fueron exterminados. Allí sufrió todo tipo de vejaciones y torturas que no quiero relatar aquí. Pero incluso en aquel entorno, encerrado, explotado y torturado, fue capaz de descubrir lo que llamó "la última libertad del ser humano".
Se dio cuenta de que había cosas que los nazis nunca podrían quitarle. Podían hacer lo que quisieran con su cuerpo, pero él era una entidad consciente, un observador. Su identidad estaba intacta. Él podía decidir cómo iba a afectarle todo lo que le estaba pasando. Las libertades de imaginar y decidir su respuesta a los estímulos nunca podrían quitárselas.
Partiendo de esta idea, de esta pequeña libertad, su sensación de control fue creciendo hasta el punto de sentirse más libre que los nazis que le custodiaban. Se convirtió en una inspiración para muchos otros a su alrededor (incluyendo algunos guardias) y les ayudó a encontrar la dignidad en un entorno tan hostil y a dar sentido a su sufrimiento .
Por supuesto, es una situación extrema. Tú no te encuentras en algo así. Pero la idea que quiero que cale en tu mente es esa. Tú tienes la capacidad total de responder ante los estímulos.
Las personas proactivas son conscientes de esta capacidad.
Por naturaleza somos proactivos como seres humanos. Aunque el músculo proactivo esté dormido, está ahí. Si nuestras vidas están gobernadas por el condicionamiento externo, es porque hemos decidido consciente o inconscientemente que esas condiciones tengan control sobre nosotros. Nos hemos convertido en sujetos reactivos, e incluso en pasivos (donde nuestro Área de Control es mínima).
Una persona reactiva se ve muy afectada por el entorno que le rodea. Lo que piensen los demás les afecta y limita enormemente, además de dividir su atención. Su pensamiento y sus preocupaciones se concentran muchas veces en el Área de No Control.
El lenguaje que usan las personas con este modelo mental es fácil de identificar:
"Es que soy así" -> No puedo controlarlo
"Como me cabrea X!" -> Mis sentimientos provienen de algo externo e incontrolable.
"No puedo, no tengo tiempo" -> No controlo mi tiempo
"Tengo que…" -> Algo ha tomado la elección por mí. No tengo control sobre ella.
El victimismo es una actitud común en personas reactivas. Una forma de conseguir atención, escurrir la responsabilidad o intentar 'ganar' a costa de pisotear su Zona de Control. Un remedio malo a corto plazo, con consecuencias peores a largo plazo.
Desde una posición de victimismo estás cediendo el control a las circunstancias y a los demás. Nunca serás capaz de hacerte responsable de tu Área de Control.
Las personas proactivas aceptan lo que les ocurre, y aunque por supuesto se ven afectados por los estímulos externos, su respuesta está basada en valores y se toma con responsabilidad.
Son personas con pensamiento independiente, y lo que piensan los demás sólo es información adicional para tomar sus decisiones con una influencia controlada (muy recomendado este artículo: Por qué deberías ser un sinvergüenza). Su actividad y preocupaciones se concentran en el Área de Control.
Aceptar lo que estoy contando completamente puede ser difícil de admitir emocionalmente después de años culpando a las circunstancias o a otras personas de nuestra situación. Pero hasta que una persona no se hace profunda y honestamente responsable de que su situación actual es fruto de las decisiones que ha tomado, tampoco podrá empezar a tomar decisiones de forma totalmente consciente e intencional.
La diferencia entre una persona proactiva y una reactiva es inmensa. No se traduce simplemente en que su vida sea moderadamente mejor. Es la noche y el día.
El tener la capacidad de "ir a hablar con esa chica" puede hacer que se convierta en tu mujer y tengáis 3 hijos juntos. El "dejar este trabajo que me amarga" puede convertir tu vida en algo mucho más satisfactorio y enriquecedor. El dedicar tiempo y esfuerzo a mantener el contacto con tus amigos, puede literalmente cambiar tu esperanza de vida.
Una persona proactiva no sólo es consciente y hace buen uso de su Área de Control, además es capaz de actuar dentro de ella para ampliarla.
Esto puede se puede hacer aprendiendo, conociendo y mejorando la confianza con otras personas, mejorando sus capacidades o su manera de pensar, rompiendo creencias limitantes, etc. El ser espabilao de toda la vida vamos.
“Si haces cosas, pasan cosas”
Alguien sabio.
Algunos ejemplos de cómo aumentar el Área de Control:
Has empezado en un trabajo nuevo, y como "el novato", la gente no suele tener mucho en cuenta tus opiniones e iniciativa. Tu Área de Control está bastante limitada. Dedicando un poco de esfuerzo a entender los procesos y necesidades de la empresa, dando tu opinión de forma sincera y preocupándote de pasar tiempo con tus compañeros de trabajo para conocerlos mejor y ganar confianza, es prácticamente seguro que cada vez tendrán más en cuenta tu opinión. Si haces esto de forma consistente y efectiva, es posible incluso que te conviertas en líder dentro de tu grupo.
Has tenido un malentendido con tu pareja. La conversación se ha calentado y claramente no estáis alineados, la discusión no está llegando a ningún sitio. De hecho se está yendo por otros derroteros, echando cosas en cara de otras situaciones e incluso faltando el respeto. Aquí la primera opción es mantenerte anclado en tu posición y tratar de "ganar" la razón haciéndole ver que no tiene razón o levantando la voz para ponerte por encima. Sin embargo, probablemente sea mucho más útil trabajar en lo que tienes control: sobre ti mismo. Controlar tus emociones, calmarte, e intentar entender el punto de vista de tu pareja. Sólo con el cambio de actitud, la barrera que os separa en esta discusión se irá disolviendo y será más fácil empezar a entenderos y llegar a una solución constructiva.
Otra cualidad de las personas proactivas es la capacidad de mantener sus errores pasados en el Área de No Control. No pierden el tiempo preocupándose
Una persona reactiva en cambio dedica mucho tiempo a darle vueltas a lo que ya ha ocurrido, a los errores que ha cometido y a castigarse psicológicamente por ellos. Una actividad que no aporta nada.
Así mismo, una persona proactiva es consciente de que la preocupación por lo que podría pasar en el futuro sólo es una herramienta para tomar decisiones en el presente. Si podemos y queremos hacer algo en el presente, bien. De lo contrario, rumiar en la cabeza lo que podría pasar no nos aporta nada más que sufrimiento.
Cómo empezar a tomar el control de tu vida
Por supuesto, no es que cada uno de nosotros seamos proactivos, reactivos o pasivos de forma absoluta. Es un espectro y nuestro objetivo debe ser estar en el extremo más proactivo, donde nuestra Área de Control es máxima y no echamos nuestro potencial a perder.
Además, es posible que en algunos ámbitos de nuestra vida seamos más proactivos y en otros más reactivos, aunque lo más común es que haya correlación entre ellos. Cuanto más proactivos tendamos a ser en unos aspectos, más probable es que lo seamos en otros.
Una vez más, el ser proactivo no quiere decir que tengamos que estar todo el día haciendo cosas. No es ese tipo de "proactividad" de la que estoy hablando. Quiere decir que somos conscientes de nuestro potencial en las distintas áreas de nuestra vida, así como de la responsabilidad que tenemos sobre ellas. Si luego no queremos actuar por lo que sea, bien está.
En un artículo no puedo resumir el proceso para tomar el control de tu vida. Pero sí puedo proponerte un paso inicial.
Escribe los aspectos de tu vida que quieres analizar, puedes usar los ejemplos del último diagrama o añadir los que consideres oportunos. Y para cada uno de ellos pregúntate:
¿En qué partes de este aspecto de mi vida vivo por inercia y costumbre?
¿Tengo control para cambiar las partes que no me gustan?
¿Tengo algún límite mental que me impida ver el control que podría tener realmente?
¿Cómo podría ampliar mi control? (aprendiendo, conociendo a gente...)
¿En que situaciones no soy capaz de controlar mi respuesta como debería?
¿En qué casos me comporto como una víctima? ¿Consigo algo con ello?
¿Qué acciones debería tomar para mejorar estas partes que me tienen insatisfecho?
Como he comentado, el ser proactivo en un aspecto de tu vida tiene correlación con el resto de áreas de tu vida. Por tanto, es buena idea empezar a trabajar tu proactividad por lo que más fácil te resulte. A partir de ahí ya podrás ir extendiendo a otras áreas.
Otra gran idea es poner foco en aquellas situaciones en las que te cuesta controlar tu respuesta como te gustaría. Un ejemplo muy común, son las discusiones de pareja (o con amigos). Incluso discutiendo sobre chorradas, es fácil que la discusión se caliente y acabéis ambos cabreados sin saber muy bien como ha pasado.
En cuanto notes que sube un poco el tono, intenta reflexionar antes de cada respuesta, aunque parezcas imbécil. Las emociones instantáneas, aunque son muy fuertes, duran poco. Intenta darte ese espacio para enfriar la mente antes de responder. Y asegúrate de que tu respuesta no busca simplemente tener la razón o "ganar", sino llegar a una conclusión constructiva.
Aunque parezca increíble, esta proactividad a corto plazo tiene muchos efectos a largo plazo una vez empiezas a ser capaz de tener ese control.
Otro hecho importante, es este: no sabes lo que no sabes.
Imagina que naces en un oasis en el desierto. Tu tribu lleva muchas generaciones viviendo allí. Bebiendo el agua del lago, comiendo las cabras que crían y lo que pueden cultivar en el oasis. Lo que te han dicho toda la vida es que el mundo es un desierto gigante, y lo que ves en el día a día cuando te asomas por las dunas, e incluso cuando das un paseo en camello, es un desierto gigante.
En esta situación, es fácil creer que el mundo es un desierto gigante. Y puedes morir creyendo que el mundo es un desierto gigante, cuando la realidad es que a 100km empieza a haber montañas, bosques y otras civilizaciones. Porque, como digo, no sabemos lo que no sabemos.
Y esto es un mundo entero.
Este ejemplo es muy básico y muy "físico". Pero intenta hacer una analogía con cualquier aspecto de tu vida. ¿De verdad sabes todas las posibilidades que tienes para hacer amigos? ¿Sabes a quién conocerías si te apuntas mañana a clases de bailar salsa? ¿Sabes si serías más feliz estando con otra pareja? ¿Conoces todos los tipos de trabajos que hay? ¿Sabes lo que implica una relación abierta? ¿Sabes cómo serías si hicieses deporte 5 días a la semana? ¿Sabes todo lo que puedes hacer con tu dinero en vez de tenerlo devaluándose en el banco?
En muchos aspectos de la vida, no eres consciente de muchas posibilidades que te estás dejando fuera. De opciones que ni siquiera se te pasan por la mente. Es imposible que lo seas.
Esto implica, que las preguntas que te he hecho en esta sección las estás respondiendo con un conocimiento parcial de cada aspecto.
Ser consciente de esto es un hito muy importante. No solo para ser proactivo sino también para tener un pensamiento crítico.
Respecto a la proactividad, dedicar tiempo a aprender e investigar acerca de cada aspecto que te interese siempre será tiempo bien invertido. Esfuerzo que te abrirá nuevas posibilidades, ampliando así tu Área de Control y proporcionando motivación.
Conclusión
La proactividad es una idea básica. Posiblemente ya la hayas visto en otras formas en libros de autoayuda o desarrollo personal. Muchas veces enrevesada, adulterada o con un significado totalmente distinto. Mi objetivo aquí es simplificarla, explicarla gráficamente y hacer que se quede grabada en tu subconsciente. Nada de "manifestar", ni de "atracción", ni cualquier otra chorrada etérea.
El tener esta idea de proactividad en la cabeza y reflexionar sobre ella es una base indispensable para una vida efectiva, plena y feliz. Con esto ya puedes empezar a analizar tus barreras mentales y comportamientos bajo un punto de vista distinto, e identificar donde quieres mejorar. Y con ese trabajo hecho, por fin pasar a la acción.
Y esto no puedo hacerlo por ti. Solo puedo tirarte ideas y tú decides cuál te interesa.
Muchas veces, nos encontramos perdidos o bloqueados en algún aspecto de nuestra vida (o en varios). No sabemos por dónde tirar o no tenemos motivación para movernos.
En cualquiera de estos casos, los mejor es tomar acción. Recuerda: si haces cosas, pasan cosas.
Es la forma más fácil de ganar motivación, de desbloquearte, de encontrar nuevos caminos y de crecer.
Si quieres profundizar más en métodos prácticos para ir ganando control y mejorar tu proactividad, te recomiendo leer este artículo, y suscribirte a la newsletter.
Pero si tienes que quedarte con una sola idea, es esta: tu vida depende de ti.
Un abrazo,
Julio.




















