No pienses como un primate
Parte I
Por fin ha llegado la cena de Nochebuena. Tenías ya ganas de ver a toda la familia. A lo largo de la cena, sale el tema político. Rápidamente te pones a la defensiva. Empezáis a esgrimir opiniones a diestro y siniestro y poco a poco el ambiente se va calentando. Dejas de escuchar los argumentos contrarios y acabáis vociferando.
Menos mal que estaba la abuela para calmar la tensión.
¿Cuántas veces te has encontrado en una posición similar? Ya sea con familia, amigos, pareja, compañeros de trabajo o desconocidos de internet. Posiblemente muchas, como todos. Forma parte de nuestra naturaleza. Al fin y al cabo, solo somos monos pasados de rosca.
El problema es que la sociedad está cada vez más crispada, la polarización que generan las plataformas digitales crece cada año, la capacidad individual de relacionarnos con gente que tiene ideas distintas disminuye, y con ello nuestra sabiduría.
Aquí puedes ver un ejemplo de la evolución de la posición política en Estados Unidos. Y mucho me temo que los datos en Europa o en España en particular, apuntan a lo mismo.

Pero este no es simplemente un problema de política. Esta incapacidad de mantener una mente abierta, de aprender y de crecer, que ha sido un rasgo tradicional de 'cuñados' desde tiempos inmemoriales, ahora se está convirtiendo en un rasgo común.
La buena noticia es que se puede controlar. Esta tendencia a bloquearnos, aislarnos de ideas distintas, perder altura de miras y/o actuar sin pensar puede mejorarse considerablemente con las herramientas adecuadas.
En esta serie de artículos voy a presentar un modelo para entender a nuestra mente un poco mejor y para potenciar el pensamiento crítico.
Cuando hablé de por qué deberías ser un sinvergüenza, ya mencioné una estructura básica de la mente. Resumiendo:
Consciente: La parte que te permite aprender, decidir, prestar atención a las cosas. La más evidente y que percibes como activa.
Subconsciente: Son las ideas y respuestas aprendidas a lo largo de tu experiencia vital, que quedan grabadas en tu mente. Estas te permiten responder sin pensar a los estímulos y te ayudan a tomar decisiones rápidas.
Instinto (inconsciente): Es la memoria genética. Lo que miles de años de evolución han grabado en tus genes. Tendencias que no puedes modificar.
Aquí voy a presentar un modelo dual, que pronto verás cómo encaja en ese esquema. Pretendo que sea fácil de recodar y que puedas recurrir a él en cualquier momento.
Platón hablaba de la naturaleza humana con la alegoría del carro de caballos, Freud hablaba del id, ego y superego… distintas formas de describir la estructura de la mente humana.
Estos modelos, pese a ser diferentes, tienen algo muy importante en común: hacen una distinción a alto nivel de lo que nos marca el instinto, y lo que somos capaces de razonar y controlar como seres humanos. Y esta separación es la base de la estructura que voy a presentar.
1. Conoce las dos partes de tu mente
Tu Mente Primate 🐒
Los seres humanos somos el resultado de un proceso de evolución que ha durado millones de años. Este proceso, en resumidas cuentas, consiste en una serie de genes que buscan reproducirse generación tras generación.
Para sobrevivir y reproducirse con éxito, estos genes han desarrollado a base de prueba y error durante estos millones de años una memoria genética. Una serie de tendencias intrínsecas inevitables.
Tu instinto.
Y no me refiero a tu intuición, que tiene más que ver con el subconsciente. Me refiero a inclinaciones que tenemos sin adquirir un condicionamiento o aprendizaje individual previo.
La parte de tu mente que básicamente va por el mundo buscando dopamina, alimento calórico, seguridad, dormir y fornicar. Una parte especializada en que tu especie sobreviva. Esta es tu Mente Primate.
Estas inclinaciones instintivas muchas veces tienen sentido. El pertenecer a un grupo social o tribu te proporciona seguridad. El buscar alimentos calóricos en tiempos de escasez es un seguro de vida. El dormir es una forma indispensable de mantenernos sanos y estar listos para encarar los retos del día a día. El sexo es necesario para mantener la especie.
La sensación de emoción, satisfacción y placer que nos produce la dopamina nos incita a buscar estas cosas, y por tanto es algo necesario.
Sin embargo, en el contexto actual no puedes seguir lo que te pide tu instinto sin pensar.
Y para eso, tenemos otra parte de nuestra mente.
Tu Mente Sapiens 🧠
La parte más compleja y evolucionada. La que te permite razonar, controlar tus instintos y no comportarte como un mono. Llamaremos a esta parte de la mente tu Mente Sapiens.
Cuando nuestra Mente Sapiens controla la situación, tenemos claridad.
Sabemos lo que nuestra Mente Primate nos pide: sexo, comida, diversión tribal… cosas necesarias en muchos casos y sanas en moderación. Pero actuamos como adultos y podemos controlar esos impulsos, saber cuánto y cuándo ceder a ellos.
Estas dos partes de tu mente conviven constantemente en una lucha infinita.
2. El tira y afloja
Según tu genética, tu contexto, tus experiencias y tu condicionamiento, tanto la Mente Sapiens como la Mente Primate pueden estar al mando en un momento dado.
La Mente Primate surge de nuestro instinto e intenta controlar nuestro subconsciente e incluso nuestra parte consciente. La Mente Sapiens está arraigada en esa parte consciente y ha de esforzarse por controlar las partes inferiores de la mente.
Cuando nuestra Mente Primate se vuelve fuerte y toma el control, actuamos de forma primitiva sin siquiera darnos cuenta. Tanto es así, que nuestra Mente Sapiens puede incluso apoyar lo que dicta la Mente Primate racionalizándolo, tenga sentido o no.
Al caer en esta situación, perdemos perspectiva, perdemos altura de miras, nuestra capacidad crítica desaparece y actuamos de forma inconsciente. Resultando en muchos casos en hipocresía y conductas irracionales.
Para algunos se traducirá en comer alimentos azucarados sin pensar, para otros tirase en todo el día en el sofá, para otros en mimetizarse con un grupo social a costa de su integridad…
Puedes creer que tú lo controlas mejor. Y es posible, pero todos nos encontramos en ese tira y afloja constante entre las dos partes de nuestra mente.
Según qué parte de nuestra mente tire más, nos comportaremos de forma más Sapiens, o más Primate. Nuestro objetivo debería ser fortalecer la Mente Sapiens y así evitar la Zona Primate.
Pero esto no es tan fácil.
Las situaciones emocionales, impactantes o inesperadas pueden darle un golpe a nuestra Mente Sapiens y hacer que nuestra Mente Primate tome el control.
Por ejemplo, en una discusión, al recibir un insulto personal es fácil que la Mente Sapiens reciba un golpe y la Mente Primate gane algo de fuerza.
Con práctica, autoconocimiento y viviendo de forma consciente, podemos conseguir que esto ocurra con menos frecuencia. Podemos fortalecer nuestra Mente Sapiens para que mantenga controlada nuestra Mente Primate. Podemos controlar nuestra respuesta a los estímulos de forma más efectiva.
Las implicaciones que tiene en nuestro pensamiento (y por tanto en nuestra vida) el estar en la Zona Primate o en la Zona Sapiens son enormes. Y, de hecho, mientras lees esto estoy seguro de que puedes imaginar a conocidos que tienen más a estar en una zona o en otra.
Vamos a explorar dichas implicaciones.
3. Anatomía de una idea
Con este modelo dual claro, vamos a ver cómo podemos modelar la idea que tenemos respecto a algo.
Generalmente, ante cualquier idea, nos encontramos en un espectro de opinión:
Este es el modelo más común para entender nuestra posición ante algo. Puedes estar muy de acuerdo con una idea, muy en desacuerdo, y todas las opciones intermedias.
Un modelo que parece ya bastante completo. En ese espectro hay infinitas posibilidades de opinión.
Sin embargo, esta es una visión muy limitada respecto a una idea. No importa solo qué creemos, sino también cómo lo creemos. Y es en este cómo dónde los dos aspectos de nuestra mente que he presentado entran en juego. Por tanto, pasamos de un eje unidimensional, a un plano bidimensional:
Entendiendo así, que podemos pensar acerca de algo de forma más primitiva o más sapiens.
La Mente Sapiens valora aprender. Está abierta a cambiar sus ideas, busca expandirse y crecer. No le da miedo modificar su posición.
La Mente Primate valora la seguridad a toda costa. Ideas fijas a las que aferrarse. El cambio es un riesgo que no le gusta. Se aferra a las ideas que considera que le darán más posibilidad de supervivencia, aunque sean erróneas. Gran parte de estas ideas las adquirimos durante nuestra infancia del entorno en el que nos criamos. La Mente Primate asume esas ideas como parte de tu identidad, y se aferra a ellas como algo sagrado para tu ser. Cambiarlas es una afrenta directa a tu persona.
La Mente Sapiens busca la verdad. La Mente Primate busca confirmación de las ideas que ya tiene. Estos dos aspectos contradictorios de nuestra mente viven con nosotros simultáneamente, como hemos visto, en un tira y afloja constante.
Según cuál de las partes de nuestra mente esté en control, así será la calidad de nuestro pensamiento respecto a una idea. Sin embargo, podemos aprender a fortalecer la Mente Sapiens.
El tener un esquema mental como referencia puede ayudar enormemente a mantener a la Mente Sapiens al volante.
4. Niveles de pensamiento
Para ello, vamos a centrarnos ahora en el eje vertical a la hora de pensar acerca de algo. Vamos a poner el foco en cómo pensamos.
Hemos visto que podemos pensar de forma más primitiva o más sapiens según qué parte de nuestra mente esté en control. Y pese a que la diferencia está clara, es demasiado difusa aún para sacarle todo el jugo.
Para definir aún más en qué niveles podemos pensar lo dividiré en 4 niveles, inspirándome en el modelo que usa Tim Urban en su libro 'What’s our problem?' (solo está en inglés, ya que trata mayormente de política americana).
Estos niveles no son más que otra definición de que parte de la mente está ganando en el tira y afloja.
Nivel 4: Mente Sapiens controla
Nivel 3: Mente Sapiens predominante, con influencia de Mente Primate
Nivel 2: Mente Primate predominante, con influencia de Mente Sapiens
Nivel 1: Mente Primate controla
Los llamaré niveles para entenderlos como el eje vertical en el plano bidimensional de pensamiento.
Nivel 4: el Científico
Si nuestro objetivo es la verdad, la objetividad, crecer como individuos y explorar nuevos horizontes, deberíamos buscar encontrarnos en el nivel más alto de pensamiento.
Cuando la Mente Sapiens controla, el punto de partida es asumir que somos ignorantes y aún no sabemos en qué parte del espectro (eje X) está nuestra opinión respecto a algo. No sabemos si estamos totalmente a favor, moderadamente en contra…
Para descubrirlo, recopilaremos datos de forma neutral, los analizaremos de forma crítica y objetiva, y con ellos formamos una hipótesis de dónde podría caer nuestra opinión al respecto en el espectro. Para validarlo, debemos testear dicha hipótesis y así confirmar nuestra nueva opinión actual.
Remarco la palabra actual, porque la Mente Sapiens está abierta a que lleguen nuevos datos que hagan cambiar nuestra opinión.
Quizás te has dado cuenta de que básicamente estoy describiendo el método científico.
Y es que cuando nuestra Mente Sapiens controla, en el nivel 4, nos comportamos como un Científico.
El Científico no tiene especial apego a la solución a la que ha llegado, solo es la mejor hasta ahora. No asocia nuestras ideas a nuestra identidad, siendo así flexible y aceptando mejoras.
Podríamos pensar en los datos de que dispone como bloques de construcción, con los que construye una edificación lo mejor posible. Esta edificación, será la hipótesis.
Sin embargo, esa edificación (hipótesis) recibirá distintos ataques (tests) en forma de golpes, tornados, inundaciones, calor, frío, lluvia, nieve, etc.
Si los supera, demostrará la robustez de la hipótesis.
Estos tests en la práctica, pueden ser nuevos datos, análisis de hipótesis alternativas, críticas externas, darse cuenta de que ha caído en falacias, etc.
Y el Científico está abierto a todo esto, dado que le ayuda a verificar que su construcción (hipótesis) es la mejor. Y si no lo es, le permitirá aprender y mejorarla con nuevos bloques.
Si ve que la edificación del vecino soporta mejor la humedad, intentará aprender de él para mejorar su propio edificio.
La humildad respecto a su propia opinión es otra característica clave del Científico, sin caer en la inseguridad paralizante. Como en el mito de Ícaro, si vuela bajo se cae al agua evitando su progreso, y su vuelta demasiado alto se quema con el sol.
Es común cuando nos enfrentamos a un área de conocimiento experimentar una curva demasiado arrogante inicialmente, cayendo después en un pozo de inseguridad, y poco a poco ir encontrando el nivel adecuado. Este fenómeno se denomina Dunning-Krueger en honor a los psicólogos que lo describieron formalmente.
En este camino, el Científico busca activamente datos que refuten sus ideas, con el objetivo de mejorar. Es más fácil creer ciegamente que tu hipótesis es la mejor que investigar hasta dar con incongruencias y refutar tu idea previa. Sin embargo, al investigar aumentarás tu sabiduría.
Es importante remarcar, que el proceso de recopilación de datos es muy importante. Hoy en día, la inmensa mayoría de información que recibimos y hacemos nuestra, es información indirecta. Datos recolectados por otras personas que nos llegan a través de redes sociales, TV, amigos, libros, cuñados, etc.
Esta forma de obtener información externa y construir sobre ella nos ha permitido colaborar como especie y llegar a cotas de desarrollo alucinantes. Pero el creer información errónea puede tener consecuencias nefastas. La ilusión de conocimiento es peor que ser conscientes de nuestra ignorancia.
Por tanto, también es importante mantener el escepticismo de un científico a la hora de recopilar datos. Hemos de asegurarnos de que los datos que aceptamos tienen una calidad mínima. Toda información que nos llega debería pasar por el 'filtro de escepticismo' a un nivel adecuado.
Este es el filtro que usamos para decidir qué datos tener en cuenta para formular y validar nuestra hipótesis. En el caso de pensar como un científico, el filtro debe dejar pasar la información de fuentes suficientemente fiables y con datos plausibles, pero manteniendo ese escepticismo respecto a la calidad de la información. No asumiendo su veracidad inmediatamente, sino confiando también en el proceso de testeo posterior.
Siguiendo este proceso y manteniendo una mente inquisitiva y abierta, podremos llegar más cerca de la verdad y aprender más en el proceso.
Nivel 3: el Fan
Muchas veces, aunque intentemos pensar como un Científico e incluso consideremos que lo estamos haciendo, la Mente Primate nos tira para abajo. Se cuela en nuestro razonamiento y la opinión que tenemos respecto a una idea se ve afectada.
Esto puede darse en forma de sesgo cognitivo, en buscar un resultado concreto de forma inconsciente, en menospreciar datos relevantes sin darnos cuenta, en seleccionar las noticias que nos interesan, etc. Los psicólogos llaman a este comportamiento "razonamiento motivado” o “razonamiento guiado".
Nos comportamos cono un fan de un equipo concreto, con una fuerte inclinación de hacia dónde queremos que vaya 'la verdad'.
A la hora de discutir ideas, uno de los sesgos más prevalentes en este nivel es el sesgo de confirmación. El Fan busca datos, situaciones y excusas para confirmar la solución que ya tiene en mente, en vez de estar realmente abierto a todas las opciones por igual.
El Fan valora el juego, valora las reglas y el proceso. La verdad sigue siendo importante, y por tanto el ganar de forma justa. Sin embargo, tiene una fuerte inclinación de hacia dónde quiere que vayan las cosas.
Es común en este nivel creer que estamos siendo perfectamente justos y no darnos cuenta de las falacias en las que estamos cayendo.
El Fan aún tiene su filtro de escepticismo, sin embargo, el filtro es bastante más flexible con dejar pasar los datos que apoyan su idea preconcebida y más cerrado para las ideas que la rebaten. Esto, por supuesto, altera el resultado al que llega, quitándole validez. Sin darse cuenta, se comporta de forma más arrogante.
Además, la disonancia cognitiva que produce asumir datos que contradicen sus creencias hace que tienda a buscar datos en medios que prevé (inconscientemente) que van a confirmar lo que ya piensa.
Por eso mi abuelo leía el ABC todos los días y los del Real Madrid leen el Marca.
Como Fan, cuando tu edificio (hipótesis) recibe un golpe, lo vas a ver como algo injusto o ilegal, y cuando resista un golpe vas a exagerar la magnitud de sus buenas cualidades.
Además, al ser víctima de un sesgo, también pierdes la capacidad de entender bien cómo piensan los demás.
En esta situación, tú tienes un sesgo, pero consideras que eres neutral. Por lo tanto, alguien sin sesgo te parece que está sesgado en sentido contrario y alguien con tu sesgo te parecerá neutral. Este proceso en matemáticas se denomina cambio del sistema de referencia.
Un Fan es terco, pero no cerrado del todo. Con fuerte evidencia cambiará de opinión a regañadientes. Como hemos dicho, la verdad sigue siendo un valor importante para él.
Hasta ahora, hemos visto que nos encontramos en niveles donde encontrar la verdad es importante. Dónde nuestras ideas trabajan para nosotros de forma productiva y podemos crecer como personas y aprender. La Mente Sapiens sigue al volante.
Sin embargo, si la Mente Primate gana en el tira y afloja… Si seguimos descendiendo de nivel, entramos en la mitad inferior de nuestra mente, gobernada por la Mente Primate: el inframundo del pensamiento.
Aquí, ninguna evidencia te va a sacar de tu idea. Te has convertido en un discípulo de alguna línea de pensamiento o ideología. Tu integridad intelectual está supeditada a tu lealtad intelectual. Tú trabajas para tus ideas.
El deseo de sentir y parecer que tienes razón, tiene más peso que el llegar a la verdad. En esta zona de pensamiento, se fomenta la ignorancia.
Nivel 2: el Abogado
Pese a haber descendido a los niveles inferiores de pensamiento, la Mente Sapiens sigue teniendo algo de peso en nuestros procesos mentales y presenta algo de conflicto.
Sin embargo, aquí no vamos a cambiar de opinión. Ya tienes clara tu posición y solo necesitas validarla.
Partes de una verdad subjetiva, y buscarás los datos necesarios para pseudo-validarla. En vez de hacerlo al revés.
El comportamiento es similar al de un Abogado: tu cliente es inocente, ahora demostremos por qué.
Tu objetivo es invalidar cualquier idea contraria a tu opinión y reforzar tu posición de cualquier manera.
En este nivel tu mente encontrará la forma de justificar aquello que quieres creer. Ten presente que de todo esto, tú no eres consciente. No eres como un abogado real que sí puede saber que su cliente en el fondo es culpable. Para tí, tu opinión es la correcta y punto.
Para el Abogado, el construir su edificio (formar una hipótesis) no es mas que un proceso para reforzar su opinión. El diseño de su edificio ya lo tiene. Simplemente buscará datos que encajen en esa idea.
Los datos que no le cuadren con su diseño, no se tienen en cuenta.
Construye con piezas que ya tenía. Quizás puede modificar levemente una pieza, pero poco más. El punto de partida está fuertemente condicionado por el resultado que espera.
A la hora de testear la hipótesis, las falacias lógicas y su fuerte sentido de la convicción hacen que sea una persona absolutamente exasperante con la que discutir. Le encontrará la vuelta a cualquier argumento, por bueno que sea, para validar su opinión.
Como hablar con una pared.
Puedes pensar también en un grupo de tertulianos de televisión. Al llegar a plató ya tienen claro lo que van a defender, no hay nada que les vaya a hacer replantearse su posición.
Pero al menos, reconocen el concepto de construir conocimiento. Aún hay resquicios de Mente Sapiens, aún están dispuestos a discutir, pese a saberse en la verdad.
Nivel 1: el Fundamentalista
Aquí se pierde toda presencia de la Mente Sapiens. Tu pensamiento está totalmente controlado por la Mente Primate. Te comportas como un Fundamentalista. Eres como un juez de la inquisición, solo te presentas para dar sentencia.
Tu hipótesis ya no es un edificio. Ya no tienes hipótesis. De hecho, ni siquiera existe el filtro de escepticismo.
En este nivel, lo que tienes es directamente una idea clara: tu bebé.
El Fundamentalista ni siquiera está abierto a discutir. Su bebé es lo más bonito del mundo y punto. Y si dices lo contrario eres un monstruo.
Es muy fácil que una conversación con un Fundamentalista se caliente rápido, ya que su identidad está directamente ligada a sus ideas. Una afrenta a su idea, es una afrenta a su persona, un insulto directo.
Mientras el Científico ve un mundo complejo y cambiante, el Fundamentalista ve un mundo simple y unívoco.
5. Tú eres todos los niveles
Recuerda, no es que cada uno de estos niveles sea un tipo de personalidad. Es un nivel de pensamiento en el que podemos caer según el momento y la idea con la que estemos tratando. Todos podemos pasar por un nivel concreto en un momento dado.
Nuestro trabajo es intentar pensar en los niveles más altos el máximo del tiempo. Y no es fácil.
Tal vez en tu casa, tranquilo, pensando en frío, te es más sencillo pensar en nivel Científico. Pero cuando llega alguien que te cae mal hablando de política, es fácil que pierdas cierto control sobre tu nivel de pensamiento y caigas a niveles inferiores, e incluso al inframundo.
Si consideras que eres muy inteligente y eso te salvará de caer en el inframundo del pensamiento... siento decirte que no es así.
Hay investigaciones que apuntan a que cuanto más alto es tu IQ, más común es que caigas en estereotipos, ya que reconoces patrones más fácilmente. También hay investigación reciente que sugiere que cuanto más inteligente eres (en el sentido logico-matemático), más puede costarte modificar tus creencias. Esta información puedes encontrarla en el libro 'Think Again' de Adam Grant.
Con esta estructura, espero ayudarte a analizar tus procesos mentales y a reforzar tu Mente Sapiens.
Analizar con detenimiento tus relaciones interpersonales. ¿En qué situaciones toma el control la Mente Primate? ¿Qué puedes hacer para evitarlo? ¿Evitas relacionarte con gente que piensa distinto? ¿Eres capaz de valorar realmente la posición de un adversario dialéctico?
En este artículo he presentado el modelo a nivel individual. En posteriores artículos voy a explorar formas de reforzar la Mente Sapiens, y a analizar como este modelo a nivel individual repercute a nivel social.
Un abrazo,
Julio.












































