Las 9 preguntas clave para empezar en el minimalismo
Estas son preguntas que he interiorizado con los años y que te pueden ayudar si no sabes cómo empezar en el minimalismo. Preguntas que me han permitido ahorrar tiempo y dinero, reducir preocupaciones, mejorar mi foco y, en general, vivir con más calma mental.
De hecho, ya he hablado en otros artículos de todos los beneficios del minimalismo en mi vida y de por qué todo nos parece insuficiente hoy en día.
En ese último te hablaba de un personaje que siempre vive contigo, incitándote continuamente a acumular más: tu ardilla acumuladora.
Sin embargo, después de todas esas reflexiones, tenía pendiente hacer artículos más pragmáticos. Bajar a tierra todas esas ideas y explicar cómo aplicarlas en el día a día, cómo aplacar a tu ardilla acumuladora e implementar el minimalismo en la práctica.
Este es el primero de esos artículos.
▶️ Cómo empezar en el minimalismo
Lo más común es empezar por deshacernos de cosas que no nos aportan absolutamente nada.
Empieza siempre por lo más fácil para ti. Cada persona es distinta. A algunos les es más fácil deshacerse de ropa que no usan, a otros de los trastos del garaje… analiza que es lo que menos te cuesta a ti. En mi caso fue obvio empezar por los cajones del despacho que sabía perfectamente que estaban llenos de trastos que no usaba desde hace años (o que incluso nunca había usado).
Ve por habitaciones. Una por una. Por ejemplo, primero el despacho, luego el dormitorio, la cocina, el garaje etc. Así es más sencillo controlar por dónde has pasado ya e ir progresando.
Una vez coges tracción es mucho más fácil. Y para coger esa tracción hay infinitas aproximaciones. Hay gente que prefiere ir poco a poco. Otros son más de arramplar con todo. Tú hazlo como te sientas cómodo. Es inevitable que encuentres tu ritmo así que no te estreses.
Lo importante es que empieces.
Si te vas a deshacer de algo que puede tener valor para alguien, puedes venderlo o donarlo. Si no, se tira. Seguramente hasta puedes sacar un dinerillo vendiendo cosas de segunda mano (yo soy una máquina de Wallapop).
En mi caso, lo más efectivo fue ponerme los tiempos tranquilos de los domingos cuarto por cuarto. Objeto por objeto, empezando por las cosas más claramente inútiles y avanzando poco a poco. Al principio puede resultar duro, pero la sensación rápidamente pasa a ser de liberación.
Te darás cuenta de que con una sola ronda no vale. Tras “minimizar” tus cosas una primera vez, si haces una segunda ronda seguirás encontrando cosas de las que deshacerte. Y aunque no hagas una segunda ronda, te darás cuenta en el día a día si ya te ha picado el gusanillo del minimalismo. Y posiblemente en la tercera ronda sigas encontrando más trastos.
De hecho, cuando adoptas un estilo de vida minimalista, esto se convierte en un proceso constante.
Lo bueno es que una vez empiezas a experimentar los beneficios, es difícil parar.
Pero pese al empeño que le puedas poner, debido a la cultura en la que vivimos, es muy fácil acabar cayendo de nuevo en acumular cosas. Yo me sigo pillando a mí mismo de vez en cuando justificándome compras absurdas o acumulando sin sentido.
Por esta razón, voy a darte una herramienta para ayudarte en tu camino y para que te sea más sencillo vivir de forma intencional.
❓Qué preguntas hacerte para decidir si quedarte o comprarte algo
Aquí dejo varias preguntas que podrían ayudarte a decidir en esos momentos difíciles. Pueden parecer muchas, pero en cuanto empieces en el minimalismo verás que te saldrán solas!
1️⃣ ¿Aporta valor real a mi vida?
Para mí, es la pregunta fundamental. A la que más recurro.
Puede aplicar a algo que te estés planteando comprar, algo que esta por ahí tirado por casa, un regalo que te dan, cualquier cosa con la que te encuentres mientras estás ordenando, una camiseta que está por ahí hecha un gurruño en la esquina del armario…
Habrás notado que recalco la palabra real. Esto es porque hemos de ser estrictos con nosotros mismos para responder a esta pregunta sin engañarnos.
Es muy fácil decir “si, aporta el valor de que es bonito” o ponerse cualquier excusa barata. La Ardilla Acumuladora es experta en inventar excusas creativas.
Para mí, el valor real, implica que el valor que aporta el objeto supera a los costes. Y para hacer este cálculo, es muy importante tener en cuenta los costes ocultos. El precio del producto como tal es solo el coste superficial, pero todo objeto requiere más cosas de nosotros. Almacenarlo, arreglarlo, pintarlo, limpiarlo, moverlo, cargarlo, etc.
Esta pregunta es muy personal y la respuesta será distinta para cada persona.
Por ejemplo, desde hace unos años están muy de moda los smartwatch. Todo el mundo tiene uno ahora. Pero me atrevería a asegurar que, para la mayoría, ha sido una compra impulsiva que no le aporta nada. Es simplemente una extensión de su smartphone que hace que las notificaciones lo torturen en la muñeca, que tenga que preocuparse de cargarlo cada X tiempo, quitárselo para bañarse en el mar, ¡cuidado que no se ralle!, etc.
Yo mismo fue víctima de esto. Hace unos cuantos años, decidí comprarme el Apple Watch. En los anuncios parecía la bomba, ¡hace de todo!. Pasé por todo el proceso habitual: anticipación, emoción al comprarlo, y luego la progresiva pérdida de interés. Coincidió justo con la época en la que estaba investigando acerca del minimalismo, así que me di cuenta rápido de que no había sido una compra adecuada. Era mucho más consciente del precio real del reloj (incluyendo esos costes ocultos).
Efectivamente, era una extensión de mi teléfono en la muñeca, absolutamente innecesario en mi caso. A los dos meses lo vendí en Wallapop.
Es más, desde entonces no llevo ningún reloj. Para mirar la hora ya tengo el teléfono.
Sin embargo, para una persona que necesita medir sus constantes vitales o a la que le motiva para hacer ejercicio puede ser una compra buenísima. Pero yo hago ejercicio exactamente igual sin él.
Como digo, es una pregunta muy personal. Pero debes ser profundamente sincero contigo mismo a la hora de responderla.
2️⃣ ¿Me encanta?
Una pregunta rara, verdad? El caso es que cuando llevas un vida minimalista, la mayoría de las cosas que tienes… te encantan! Te quedas con las cosas que de verdad disfrutas. Elegir la ropa para ponerte por la mañana es más sencillo, porque toda la que tienes te gusta!
Cuando te pones a cortar ingredientes para cocinar, ya no tienes que buscar “el cuchillo bueno” en un cajón que parece una chatarrería. ¡Los pocos que tienes son todos buenos!
Si la respuesta a esta pregunta es “sí”, se acabó la reflexión :)
3️⃣ ¿Lo uso? Y si es así, ¿cuándo fue la última vez?
Algo elemental a tener en cuenta. ¿Usas ese objeto? ¿Cuándo fue la última vez? Como regla general, si fue hace más de un año… posiblemente no merezca espacio en tu vida.
4️⃣ ¿Lo quiero en mi vida de aquí en adelante?
Piensa en si ese objeto va a tener algún uso.
No podría tener uso en un caso hipotético.
No tuvo uso hace X tiempo.
Si ese objeto aportó valor en tu vida, pero ya no lo hace, no merece estar en ella. Pregúntate si te aporta valor en tu estilo de vida actual y futuro.
A veces nos apegamos a una versión anterior de nosotros mismos por medio de objetos.
5️⃣ ¿Tengo otro ya?
En muchos casos tenemos cosas repetidas.
Por ejemplo, cuando me puse a deshacerme de cosas en mi casa me di cuenta de que tenía 8 memorias USB. ¿Para qué demonios quiero 8?
Desde entonces tengo solo una, buena y rápida. Nunca he echado en falta las demás.
Está pregunta aplica también al caso de objetos de los que sí tiene sentido tener muchos, por ejemplo, camisetas. Es perfectamente normal tener 10 o 15 y que todas te aporten valor y las uses. Pero... ¿30?¿40?¿50?
Es muy probable que, si eres mujer, sufras aún más de esta situación.
Vivimos en un mundo en el que las cosas son tan ‘baratas’ en precio monetario que se nos olvida lo que cuestan en otros ámbitos.
6️⃣ ¿Tengo otra cosa que me valga para lo mismo?
Una de las cosas que más me satisfacen personalmente es encontrar algo que me valga para varios objetivos. Ayuda mucho a tener menos cosas. Algunos ejemplos personales:
Una navaja multiusos. La llevo de llavero. Me ha salvado muchísimas veces.
Una braga. Una prenda que ocupa poquísimo y es super versátil para el cuello, orejas, cabeza, nariz… Según haga falta. Para viajar es lo puto mejor.
Mis gafas. Si, soy un gafotas. Son de las que llevan un “clip” con gafas de sol. Así no tengo que llevar los dos tipos de gafas encima.
7️⃣ ¿Podría prestármelo alguien?
Hay cosas que necesitamos con muy poca frecuencia. Esta es la situación más común en la que esta pregunta es útil.
Está claro que una sierra de calar puede aportar valor a tu vida si quieres cortar madera. Pero si es algo que solo necesitas en momentos puntuales, posiblemente sea mejor que te lo presten. Yo, por ejemplo, cuando necesito la mencionada sierra de calar se la pido a mi madre, cuando necesito un rodillo para pintar se lo pido a mi suegro…
Otra opción interesante es alquilar. Por ejemplo, en las temporadas que imparto clase en la universidad siempre voy en motillo eléctrica de alquiler por minutos. Me quito de los problemas de comprarme y mantener una.
Es fácil caer en una compra impulsiva, incluso para este tipo de objetos que vamos a usar muy poco.
8️⃣ ¿Lo compraría de nuevo?
Ponte en la situación de que te deshaces de ese objeto. Piensa si volverías a comprarlo, te ayudará a saber si de verdad tiene sentido en tu vida.
9️⃣ ¿Cuántos días de vacaciones en X me pagaría con este dinero? ¿Cuánto tiempo tengo que trabajar para pagar esto?
Estas son especialmente útiles a la hora de comprar. Y las pongo juntas por que comparten un concepto común. Puedes sustituir “vacaciones en X” por “viaje con amigos” o lo que tú quieras que te guste.
Al final lo que intento ilustrar es que, salvo que estés podrido de pasta, el dinero representa tiempo. Tiempo que has invertido trabajando, o tiempo de margen que ese dinero puede aportarte en el futuro.
¿Realmente quieres gastarte 60.000€ en ese coche? O mejor 20.000€ en uno más modesto y con los 40.000 restantes haces algo que te aporte más.
Inviertes en un piso para alquilar que te dará rentas toda la vida o te pagas un año sabático para viajar y trabajar en los proyectos personales que tengas pendientes.
Espero que estas preguntas te ayuden a llevar una vida más intencional y efectiva. Verás que si empiezas a usarlas en tu proceso de minimizar pasarán a formar parte de ti y las responderás casi de forma subconsciente.
En el próximo artículo quiero profundizar en hábitos que pueden ayudarte en tu camino minimalista y que ya forman parte de vida, mejorándola día a día.
Un abrazo,
Julio.









