Como ser millonario con el sueldo medio
Finanzas personales efectivas
Por desgracia, no nos enseñan nada de finanzas personales en el colegio. Y a la mayoría de nosotros, tampoco nos enseñan en casa más allá de un "no gastes demasiado en tonterías". En muchos casos, ni eso.
Esto tiene un coste descomunal en tu vida si no le pones remedio.
En mi día a día interactúo con compañeros y amigos brillantes, que por desconocimiento e inconsciencia no gestionan sus finanzas personales. Simplemente viven gastando lo que consideran, guardan el resto en la cuenta del banco y cuando pueden, se compran una casa (a la que llaman 'una inversión'). La cantidad de gente en esta situación me resulta increíble, y es muy frustrante al verlo en gente a la que quiero.
Sin embargo, con entender unos pocos conceptos básicos, tus finanzas personales (y tu vida) puede cambiar radicalmente. Tanto es así, que te voy a demostrar que es perfectamente posible jubilarse millonario con el mediocre sueldo medio español, y sin dedicarle a la gestión más de unas pocas horas al año.
No te estoy hablando de hacerte un curso de trader y pegar un pelotazo, ni tampoco de convertirte en un cryptobro. Nada de especular.
Mi objetivo con este artículo acerca de finanzas personales es convencerte de que tienes que ser intencional en este ámbito de la vida, pues lo quieras o no, condiciona al resto. En este y los siguientes artículos voy a darte todo el conocimiento necesario (que no es mucho) para implementar las sencillas estrategias que me han permitido a mí cosas como vivir durante un año viajando sin trabajar (y aun así terminar con más dinero que cuando empecé) o alcanzar la libertad financiera en la treintena.
Ideas y técnicas que te permitirán vivir más desahogado, dedicar más tiempo a lo que te apetezca y, por qué no, darte algún caprichito.
Empecemos por lo básico.
1. Visión básica: Ingresos y Gastos
Imaginemos a una persona cualquiera sin conocimiento acerca de finanzas personales. Podemos llamarlo Paco.
Para Paco la visión fundamental de las finanzas personales es:
Paco va acumulando ahorros y en el momento que tiene suficientes para algo que quiere, se los funde. Un coche más potente, una casa más grande, ese nuevo teléfono...
Pues bien, partiendo de esta (limitada) visión, ya hay mucha tela que cortar. Voy a asumir que Paco es un trabajador medio con un sueldo medio: en España son unos 30.000€ brutos (datos).
Actualmente Paco no es capaz de ahorrar mucho, en torno a 5.000€ al año. Es obvio que, para ahorrar más, tiene dos opciones:
Ganar más dinero
Gastar menos dinero
Respecto al punto uno, los datos apuntan a que cambiar de trabajo de forma relativamente regular lleva a ganar más dinero, aparte de poder emprender o ascender a un puesto de más responsabilidad. De hecho, lo ideal es tener varias fuentes de ingresos, como exploraré más adelante.
Pero para el objetivo de este artículo, voy a asumir que Paco se mantiene en su trabajo indefinidamente y que progresar en el ámbito laboral no es posible. Paco está a gusto y no quiere cambiar de trabajo ni esforzarse de más. Quiero llevar al extremo la mediocridad de Paco.
Respecto al punto dos, la realidad es que Paco (y la inmensa mayoría) puede mejorar muchísimo sus hábitos de consumo. Y un paso importante para ello es saber en qué se gasta el dinero.
Por tanto, una buena idea para empezar a gestionar tus finanzas personales es medir tus gastos e ingresos. Esto se puede hacer de forma muy sencilla con una plantilla de Excel de control de gastos o una app dedicada. Personalmente, me resultó más fácil usar una app gratuita llamada Expense Manager ('Control de gastos e ingresos', en español).
Hay aplicaciones muy rebuscadas, evítalas. Lo único que necesitas en este punto es apuntar tus ingresos y tus gastos categorizándolos (comida, hogar, ocio, transporte, viajes, regalos, compras...). Asegúrate de que categorizas los gastos de acuerdo a tu estilo de vida. Por ejemplo, si sales mucho de fiesta, es posible que esto requiera una categoría propia para separarlo del resto de ocio.
Lo qué me gustó de esa aplicación, aunque no es perfecta, es que los gastos se meten rápido. Con un par de toques metes un nuevo dato y no te marea con mil opciones. Cuanto menos esfuerzo requiera, más fácil es mantener el hábito.
Pues bien, aquí empieza el camino intencional de Paco respecto a sus finanzas personales.
Gracias a leer un interesante blog, se instala una aplicación de control de gastos y empieza a introducir los datos.
Al cabo del tiempo, Paco es capaz de identificar patrones en su consumo. Cosas que podría mejorar notablemente. Por ejemplo, se gasta unos 80€ al mes en tabaco, 20€ en loteria, 80€ en suscripciones que casi no utiliza, 120€ en salud (es hipocondriaco y tiene una dentadura rebelde) y 300€ en salir a comer fuera (es un poco sibarita).
Con cierto esfuerzo, Paco consigue dejar de fumar. Además, se da de baja en las suscripciones inútiles, deja de tirar el dinero en la loteria, contrata un seguro de salud que le cuesta 600€ al año (un 40% de lo que pagaba) y deja de comer tanto fuera de casa (lo cual, además, le ayuda a estar más sano).
Al cabo del tiempo Paco confirma que ahora ahorra bastante más, unos 8.500€ al año, y ya es plenamente consciente de sus gastos. En este punto, ya no es estrictamente necesario que siga midiendo los gastos e ingresos si no le aporta ninguna información nueva. Pero a él le gusta, le hace ser más consciente.
Ahora Paco ve que su cuenta del banco va subiendo a mayor ritmo, y empieza a tener una cantidad importante. El banco no le da nada, pero oye, al menos no le cobra la cuenta y su gestora es muy simpática.
2. El coste de no actuar: Inflación y pérdida de oportunidades
Como tal vez sepas, si has leído cualquiera de mis otros artículos, para mí el coste de no actuar es un concepto muy importante a la hora de ser efectivo. Y en las finanzas personales no es distinto.
Paco hasta ahora ha seguido el camino por defecto: dejar su dinero en la cuenta del banco. Con una creciente sensación de que cada vez las cosas están más caras y ahorrar se hace complicado, incluso con sus nuevos hábitos de consumo.
Y es que si dejas tu dinero parado en manos de crápulas como La Caixa o el Santander, estás desaprovechando oportunidades fantásticas cada día que pasa.
Tal vez te parezca que lo más seguro es tener el dinero ahí tranquilito, pero la realidad es que la inflación va reduciendo su valor constantemente. Es difícil que no hayas oído hablar de ello durante los últimos tiempos.
Aquí tienes una gráfica del valor de la inflación en los últimos 20 años.
Como ves, cada año pierdes en torno a un 2% de poder adquisitivo (siendo optimistas), debido al incremento de precio de bienes y servicios.
O lo que es lo mismo, el valor real de un Euro hoy es un 35% menor que hace tan sólo 20 años.
Es decir, si hubieses mantenido tus ahorros en el banco desde 2003, tu poder adquisitivo se habría reducido en un 35%, pese a tener el mismo número de euros en el banco. Sabiendo esto, está claro que tener el dinero muerto en la cuenta del banco no es la mejor idea.
Has de empezar a invertir cuanto antes, no solo para generar riqueza, sino también para proteger la que tienes.
Hoy en día no invertir implica más riesgo que invertir.
Cuando esta información cala en la mente de Paco, sabe que tiene que hacer algo al respecto. ¿Pero qué puede hacer?
Paco decide volver a ese fantástico blog (que no sólo está bien escrito, sino que además tiene dibujos hilarantes e información de altísima calidad) para aprender los conceptos básicos de finanzas personales.
3. Balance financiero personal: Activos, Pasivos y Patrimonio
Esta sección es básicamente un resumen-reinterpretación del archifamoso libro 'Padre rico, padre pobre' de Robert Kiyosaki. Conceptos fundamentales de finanzas personales que tienes que tener claros para hacer crecer tu riqueza.
Voy a explicar cómo entiendo yo estos conceptos, de una forma resumida y puramente pragmática para aplicar a las finanzas personales (no la teoría económica estricta de balance empresarial, que es de dónde provienen estos términos).
Mi visión es muy simple:
Un activo es aquello que aumenta el valor de tu patrimonio o tiene el potencial de hacerlo.
Un pasivo aquello que reduce el valor de tu patrimonio (básicamente, implica gastos).
Tu patrimonio es todo aquello valioso (positivo o negativo) a tu nombre.
Aquí algunos ejemplos:
Activos
Una casa alquilada a un tercero
Acciones de una empresa
Letras del tesoro
Bonos
Derechos de autor
Un negocio rentable
Un contrato de trabajo
Habilidades con demanda
Pasivos
Un coche
Una casa para vivir
Deudas
Hijos o mayores a tu cargo
Manutención de una expareja
Adicciones
Problemas de salud
Un negocio en pérdidas
Como ves, incluyo cosas que nunca encontrarías en un balance empresarial, pero que para mí tienen todo el sentido en un 'balance financiero personal'. Todo aquello entre tus activos tiene la capacidad de generar ingresos (cashflow) o un aumento de patrimonio ya sea de una forma u otra (revalorización, expansión del negocio...).
Bajo esta definición me permito incluir cosas como, por ejemplo, poseer habilidades demandadas que puedes explotar en caso de necesitarlo. Y es un ejemplo que recalco porque es una de las cosas que más calma me ha dado (y me da) en mi camino hacia la libertad financiera. Sé que, si de hoy para mañana pierdo todo lo que tengo, puedo volver a generar ingresos rápidamente gracias a estas habilidades.
Y esto se traduce en dos cosas importantes:
Gastar dinero en adquirir estas habilidades lo considero una inversión.
No me preocupa tanto invertir en algo y perder dinero, ya que sé que tengo las habilidades necesarias para recuperarlo con mi trabajo. Me permito asumir más riesgo.
En los pasivos también incluyo cosas poco habituales que pueden chocar un poco, como hijos, personas a tu cargo o manutenciones. Pero la realidad es que financieramente, estos compromisos reducen tu patrimonio de forma recurrente.
Las viviendas requieren una mención especial, ya que muy a menudo escucho cosas del tipo 'comprar una casa es una inversión'. Y esto hay que matizarlo.
Comprar una casa estudiando los números para ponerla en alquiler o cualquier otra aproximación para sacar una rentabilidad, es una inversión. Por el contrario, comprarse una casa para vivir es un pasivo. Puede tener muchos otros beneficios y ser una buena decisión, pero financieramente es un pasivo.
Con esto claro, cualquiera podría hacer un esquema de su balance financiero personal de forma relativamente sencilla. Aquí tienes un ejemplo:
Esas flechas se podrían traducir directamente en números para calcular tanto tu patrimonio como el fujo de dinero mensual/anual (que debería ser positivo para estar en una situación favorable).
Pese a que es obvio, también quiero mencionar que la magnitud de los activos/pasivos es muy importante.
No es lo mismo ser propietario de un negocio que te genera 2000€/mes, que recibir 50€ al año en la cuenta remunerada del banco. Tampoco cuesta lo mismo mantener un chalet con jardín que un pisito sin ascensor.
Mucha gente podría mejorar enormemente sus finanzas personales empezando por manejar mejor los pasivos que adquiere. Y no me refiero a ser cutre, simplemente intencional.
Posiblemente con esta información ya entiendes que, aunque Paco se mantenga en su trabajo indefinidamente, puede tener ingresos adicionales y aumentar su patrimonio si crea o adquiere activos.
De cara a ser resiliente económicamente, una idea fundamental es tener varias fuentes de ingresos. Para este artículo, voy a asumir que Paco no crea activos (como puede ser escribir un libro o montar un pequeño negocio online en su tiempo libre).
Mi objetivo principal aquí es convencerte de que inviertas en activos. Por tanto, voy a considerar solo la (limitada) opción de comprar activos existentes.
3.1 Deuda buena y deuda mala
Teniendo claro lo que es un activo y un pasivo es más sencillo entender los términos deuda buena y deuda mala.
Hay mucha gente que generaliza diciendo 'la deuda buena es la que destinas a comprar activos, la deuda mala es la que destinas a comprar pasivos'. Y tiene buena parte de verdad, pero el diablo está en los detalles.
La diferencia fundamental entre los dos casos está en el rendimiento neto de esa deuda teniendo en cuenta el contexto completo. Si la destinas a comprar bienes que te permitan generar más dinero del que cuesta esa deuda incluyendo todos los costes, será deuda buena (o deuda expansiva).
De lo contrario, tendrá rendimiento negativo y, por tanto, será deuda mala (deuda destructiva).
El ejemplo más común de deuda buena es comprar una vivienda para ponerla en alquiler (con los números bien hechos). Si la cuota de la hipoteca son 400€, los gastos medios mensuales 100€ y la pones en alquiler por 700€, le estarás sacando un margen de 200€ mensuales. Además, este rendimiento será mucho más acentuado al terminar de pagar la hipoteca.
Ejemplos de deuda mala, infinitos. Endeudarte sin pensar para pagar tu boda, un coche que no te puedes permitir, unas vacaciones, un teléfono... En general la deuda de las tarjetas de crédito, préstamos personales y créditos al consumo. Deudas que además suelen tener tipos de interés altos, lo que las hace aún peores.
Pero como he dicho, lo importante es el rendimiento neto de toda la operación. Y es que te podrías endeudar para comprar un pasivo pero usar la deuda para no descapitalizarte. Y con el dinero 'extra' que no destinas al pasivo (gracias a la deuda) puedes invertir en un activo con mejor rendimiento que el tipo de interés de la deuda. Por supuesto, esto requiere que tengas el dinero disponible. Se entenderá mejor con un ejemplo.
Imagina que tienes 300k€ en el banco y te quieres comprar una casa para vivir (pasivo) que cuesta exactamente eso. Pero decides no pagarla a tocateja y financiar 200.000€ de la casa con una hipoteca a tipo fijo del 3%.
Ahora, tienes una casa hipotecada y 200k en el banco. Coges esos 200k de la cuenta y los inviertes en un activo con un rendimiento neto esperado del 5%. En esta situación, estarías ganando un 2% (5% rendimiento inversión - 3% tipo hipoteca) sobre ese dinero que te han prestado mediante la hipoteca.
Para este tipo de movimientos (apalancados), sin embargo, es recomendable tener un importante control de tus finanzas personales y un riesgo controlado, además de un colchón financiero. Siguiendo con el ejemplo anterior, imagina que tu inversión no te rinde el 5% esperado sino un 2%. En este caso tu dinero habría estado mejor destinado a cancelar la hipoteca y, de hecho, si no tienes un colchón financiero podrías tener problemas para pagar la hipoteca.
Es una jugada que puede ser peligrosa si se hace sin cabeza y por eso algunas personas la consideran deuda mala. Además, la realidad es que los tipos de la mayoría de los préstamos al consumidor (exceptuando hipotecas) son muy altos y los números no salen.
Lo importante es tener todos estos conceptos claros, y controlar el riesgo, como veremos a continuación.
Paco está extasiado ante esta nueva información.
Ahora se da cuenta de que comprarse un Mercedes AMG de tercera mano para fardar (y además financiado), tal vez no fuera la mejor decisión. Tampoco tiene sentido que él y su pareja tengan dos coches y una moto, con un coche les basta. Y el préstamo que pidió para la luna de miel de lujo (convencido por el banquero) le está sangrando.
Además, también es consciente de que el dinero que tiene en el banco o el que se gasta muchas veces en caprichitos sin enjundia, podría estar invirtiéndolo en comprar activos que incrementasen su riqueza.
Pero Paco tiene muchas dudas: '¿En qué voy a invertir mi dinero si no tengo ni idea?'. Los riesgos de invertir aún le echan para atrás pese a saber que está perdiendo dinero cada día. Pero hay demasiada información. Hay tantas opciones… es como un confuso laberinto plagado de vendehumos, estafas piramidales, banca tradicional que te quiere sangrar...
4. Riesgo financiero y principales tipos de activos
Un término que he sacado a relucir varias veces en la sección anterior, pero que seguro ya has escuchado muchas veces.
Y es que, igual que el valor de un activo puede subir, también puede bajar o incluso desaparecer. Por supuesto, tu expectativa es que suba o te dé unos rendimientos, pero has de estar preparado para lo contrario y tener una estrategia al respecto.
El conjunto de activos en tu posesión se denomina habitualmente cartera.
Y la cartera que formes con los activos que adquieras debe tener un riesgo balanceado con el que tú te encuentres cómodo.
Sin embargo, el concepto de riesgo varía según el contexto. En general se refiere a la incertidumbre acerca del rendimiento de una inversión. Pero hay matices, y ha de entenderse en un contexto completo.
A veces puede haber riesgo de pérdida total (es decir, de palmar todo el dinero), pero en otras ocasiones el riesgo está más asociado a la volatilidad del precio de un activo, es decir, cuánto suele fluctuar su valor en un periodo relativamente corto de tiempo.
En España, los bancos le suelen asignar un valor del 1/6 al 6/6 a los distintos productos financieros para determinar su riesgo. Aunque igual fiarse del banco no es la mejor opción (ya que, por ejemplo, no incluye factores como las comisiones), pero lo comento porque es posible que te suene esta clasificación.
Este valor, hay que cogerlo con pinzas. Porque, personalmente, veo más riesgo en mantener el dinero que no necesitas en la cuenta corriente (riesgo teórico 1/6) que en invertirlo en activos con un histórico positivo y una solidez demostrada. La primera opción implica pérdidas en un 100% de los casos debido a la inflación. La segunda no y, como veremos pronto, hay muy buenas opciones.
En todo momento debes ser consciente de la volatilidad y riesgos que tienen los activos en tu cartera. No deberías invertir nada que no estés dispuesto a perder o en activos cuyas volatilidades no puedas gestionar emocionalmente.
Estar cómodo con tu inversión es una parte (muy importante) de la inversión en sí.
No tiene sentido invertir si vas a estar todo el día estresado al respecto. Por eso informarse y aprender es absolutamente necesario.
En general se suele cumplir que:
Bajo riesgo => baja rentabilidad potencial / baja volatilidad
Alto riesgo => alta rentabilidad potencial / alta volatilidad
Pero has de entender los conceptos básicos de cada tipo de activo para progresar en tus finanzas personales.
4.1 Tipos de activos
Aquí tienes un esquema de alto nivel de los más comunes.
Líquido
El dinero que tienes disponible de forma instantánea. Básicamente el dinero en metálico y la cuenta del banco (remunerada o no). Rentabilidad histórica baja, muy dependiente de los tipos marcados por los bancos centrales y de la estrategia de cada banco.
Riesgo: prácticamente nulo
Rentabilidad histórica: 0-3%
Renta Fija
Letras, bonos u obligaciones. Instrumentos de deuda (de distintas duraciones y calidades) emitidos por estados o empresas que pagan intereses.
Riesgo: medio-bajo
Rentabilidad histórica: 2-6%
REITs
Del inglés Real Estate Investment Trust. Su primo español son las SOCIMIs (Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión Inmobiliaria). Son organizaciones que cotizan en el mercado dedicadas a la gestión de activos inmobiliarios y están obligadas a repartir beneficios con los propietarios de las participaciones. una forma fácil de meter la patita en el mundo inmobiliario.
Riesgo: medio
Rentabilidad histórica: (dividendos + revalorización) 5-10%
Inmuebles
La inversión en ladrillo de toda la vida. Comprar un inmueble y alquilarlo. Ahora, esto se puede hacer bien o mal. Hecho bien, las rentabilidades en España suelen rondar un 7-12% sin tener en cuenta la revalorización (así que en realidad a largo plazo suele ser más). Poca liquidez, vender inmuebles lleva un tiempo considerable.
Riesgo: medio, muy ligado a la zona geográfica
Rentabilidad histórica: 7-12%
Materias primas
Activos físicos como el oro o el petróleo. Muy susceptibles a factores globales impredecibles.
Riesgo: alto
Rentabilidad histórica: 2-5%
Acciones
Invertir en empresas públicas. Lo que se denomina comúnmente Renta Variable. Pueden dar dividendos (retribuciones directas al inversor por poseer la acción) o revalorizarse. Dentro de las acciones, se clasifican según la capitalización de la empresa y otras características como el perfil financiero o la región. La volatilidad en general es alta y hay riesgo de pérdida total si la empresa quiebra.
Riesgo: alto
Rentabilidad histórica: 8-12%
Criptomonedas
Activos digitales basados en algoritmos criptográficos. Rentabilidad histórica muy alta, pero con muy pocos datos para estimar rendimiento. Riesgo muy alto, altamente volátiles y especulativas, aunque algunas como Bitcoin o Ethereum ya han demostrado su utilidad y solidez.
Riesgo: muy alto.
Rentabilidad histórica: ??%
Capital Riesgo (private equity)
Inversión temprana en empresas (que aún no son públicas) con alto potencial de crecimiento, pero también alto riesgo ya que muchas fracasan. Suele ser inversión a largo plazo (5-10 años) lo cual es un bloqueo importante de liquidez.
Riesgo: muy alto
Rentabilidad histórica: 15-25%
Las rentabilidades que comento son brutas y generales, así como los riesgos. Además, has de tener en cuenta la liquidez de cada uno de ellos (cómo de rápido los puedes convertir en dinero líquido disponible para gastar).
Para cada uno de estos tipos de activo se podrían dedicar varios artículos (y probablemente lo haga para los que considero más efectivos). Pero con saber las características básicas, ya estás en mejor situación que la inmensa mayoría de gente.
Entre todos ellos, has de elegir cuáles quieres que formen parte de tu cartera.
Aquí puedes ver un ejemplo de la evolución del valor de 1$ en distintos activos a lo largo de los dos últimos siglos (la escala vertical es logarítmica).
4.2 Fondo de seguridad
Otro concepto fundamental respecto al riesgo. Pero en este caso, no me refiero al riesgo de un activo, sino al riesgo de quedarte sin dinero para una emergencia o para tu día a día. Un riesgo básico para tus finanzas personales.
Lo primero que debes conseguir antes de empezar a invertir es como mínimo tener ahorrado el dinero suficiente para 6 meses de gastos (mi recomendación es tener 9-12 meses).
Este fondo te dará la tranquilidad de que siempre tienes dinero líquido para imprevistos como perder el trabajo, una avería del coche o un gasto médico. Si por lo que sea gastas dinero del fondo de seguridad, lo primero que debes hacer es volver a rellenarlo.
Solo es buena idea invertir una vez ya tienes ahorrado el fondo de seguridad (y cualquier otro dinero que necesites a corto plazo).
Lo primero que Paco tiene claro es que su banco es una mierda. ¡No le está dando nada!
Se pone a comparar con otros del mercado y decide llevarse todo su dinero a uno con cuenta remunerada, para empezar.Tiene 25.000€ en el banco, y considera que 20.000€ son un buen fondo de seguridad.
Ya se ha leído un poco en que consiste cada tipo de activo básico y cree tener una idea de las mejores opciones. ¡Está emocionado viendo todo lo que se puede ganar!
Además, como ha buscado en internet información al respecto, no paran de salirle anuncios de Josef Ajram diciéndole que se puede hacer rico haciendo trading.
'¡Si hubiese invertido hace 10 años en las acciones de XYZ hoy habría multiplicado su dinero por 27!'
Paco no lo duda, coge 5000€ del banco y los mete en acciones de XYZ.
Con la mala suerte de que el mercado está movidito, y en una semana ve como el valor de sus acciones baja a 4100€. Sigue esperando, con la esperanza de que recupere, pero a cada rato está mirando el valor con los nervios a flor de piel.
Pasa otra semana y su valor ha bajado a 3200€. '¡No puede ser, mis ahorros! Voy a perder todo ese dinero que he conseguido matándome a trabajar...'.No quiere arriesgarse a perder aún más y decide vender las acciones y sacar su dinero de ahí.
Ha perdido 1800€ en dos semanas. La frustración le consume. Además, la semana después de vender justo... han subido las acciones de XYZ!
Paco sabe que tiene que investigar un poco más, no está nada cómodo con su inversión. Así que vuelve a ese fantástico blog, a ver si consigue sacar algo en claro.
5. Diversificación
Sé que ninguno de mis sabios lectores sería tan inconsciente como para meter toda su inversión en acciones de una sola empresa (por favor 🙏). El famoso "No pongas todos tus huevos en la misma cesta”.
Pero eso es lo que yo hice allá por 2015. Estaba empezando a trabajar en el mundo de las tecnológicas y veía clarísimo que Nvidia iba a petarlo. Decidí invertir 5000€ en acciones de Nvidia... y en pocos días había perdido 700€. Saqué el dinero restante y aprendí tres valiosas lecciones:
Diversifica.
Especular no es invertir.
No estaba preparado emocionalmente (ni intelectualmente) para gestionar la volatilidad.
Invierte a largo plazo en aquello que crees (esas acciones valdrían unos 900.000€ hoy).
Aquí voy a centrarme en el primer punto. Si en vez de en una sola acción, inviertes en 20, cualquier volatilidad de una acción concreta solo implicará un pequeño vaivén en tu cartera total.
Este efecto será más marcado si diversificas aún más. En 50, 100, 500 o 1000 acciones de distintas empresas. Por supuesto, hacer esto de forma manual es un infierno. Y para eso están los fondos de inversión (llamados REITs en el ámbito inmobiliario). Productos financieros que agrupan una gran cantidad de activos, amortiguando así el rendimiento de cada activo individual.
Habiendo encontrado esta forma de inversión Paco lo ve claro. No le ha dado tiempo a terminar el artículo de su blog favorito, pero la emoción le puede!
Recuerda que su banquera le habló de invertir en fondos y le hace una llamada. Ese mismo día, invierte los 3200€ que le quedaban de su presupuesto para invertir en un fondo que le recomienda. "Acciones Europeas de alta calidad, ¡fondos gestionados por nuestros expertos!"Los primeros días todo va muy bien. El valor va subiendo, muy poco a poco, pero al menos en la buena dirección y sin volatilidad extrema.
Pero entonces a las dos semanas, surge una guerra en Europa del este. Hay pánico en los mercados y su fondo pierde un 15% de su valor.'¡¿Pero esto que es?! ¿No estaba ya diversificando?'
Para despejarse, queda por la tarde para tomar algo con un amigo, y este le comenta 'Pues mi cartera de inversión sólo ha caído un 5%'.
Indagando, descubre que su amigo invierte también en acciones de otros continentes, además de incluir en su cartera otros tipos de activos como bonos o letras.
Lo más importante a la hora de diversificar tu cartera es que los activos que la forman estén lo más descorrelados posible. Es decir, que se comporten de forma lo más independiente posible unos de otros.
Si compras dos tipos de activos, pero su comportamiento es exactamente igual durante los distintos ciclos de mercado, la diversificación real resultante es nula.
Aquí puedes ver como las acciones de Europa y USA siguen un patrón similar, mientras que los bonos de USA parecen comportarse de forma bastante independiente. Por tanto, tener acciones de EU y USA no habría mitigado el golpe de recesiones como las de la 'burbuja .com' o la crisis financiera del 2008, pero incluir en tu cartera bonos de USA si hubiera sido una buena defensa.
Para diversificar correctamente, se debe hacer en varios niveles:
Tipología de activos. Distintos tipos de activos se comportan de manera diferente según el ciclo de mercado y perfil de riesgo. Si sólo inviertes en acciones, estarás muy expuesto a los vaivenes de la bolsa, ya que las acciones están muy correlacionadas entre sí. Si quieres evitar este tipo de exposición, tu cartera deberá tener distintos tipos de activos.
Sector de los activos. Distintos sectores productivos se ven afectados por distintos tipos de problemas. Por ejemplo, una disrupción en la cadena de suministro de gas, afectará de forma mayoritaria a activos relacionados con la energía. Si tienes activos de otros sectores, tu cartera no se verá tan afectada. Debes buscar una distribución en distintos sectores.
Distribución geográfica. Los activos generalmente están ligados a una región geográfica mayoritaria. Si en esa región hay problemas (guerras, desastres, inestabilidad política…), afectarán al valor del activo. Busca una distribución geográfica lógica.
Pero la diversificación no solo reduce el riesgo, sino que además tiene el potencial de mejorar tus ganancias y de hacer tu cartera más adaptable a distintos ciclos de mercado.
Con esta información, Paco vuelve a llamar su banquera y le canta las cuarenta. Ella le ofrece ajustar su cartera para diversificar entre distintos tipos de activos, regiones y sectores, dentro de lo que le permiten los productos del banco.
Con esto, Paco ya se siente cubierto. Ha conseguido una cartera similar a la de su amigo y por fin siente que lo está haciendo bien.
No obstante, a principios de año vuelve a juntarse con su amigo y comparan sus rendimientos. ¡Su amigo sigue obteniendo mejores resultados!Tras analizarlo juntos, la conclusión es clara: en el banco te están crujiendo a comisiones.
6. Fondos de gestión activa vs fondos de gestión pasiva (indexados)
Podemos hablar de dos tipos de gestión de fondos:
Gestión activa: el fondo tiene gestores asignados para decidir los activos que forman parte del fondo y para aumentar o reducir su peso según su entendimiento del mercado. Eso implica comisiones más altas.
Gestión pasiva: el fondo sigue un índice bursátil (como puede ser el SP500) o una cartera predefinida. Esto implica que no es necesario un gestor y, por tanto, las comisiones son más bajas.
Al rendimiento de tu inversión siempre tendrás que restarle las comisiones. Unas comisiones que, aunque no lo parezca, tienen una gran importancia a largo plazo.
Nota: el siguiente artículo esta exclusivamente dedicado a fondos indexados. Cuáles elegir, en qué proporción y muchas más ideas para que tu camino de inversión sea exitoso.Paco manda al infierno a su gestora del banco, y empieza a invertir por su cuenta en fondos indexados. Ahora si siente que tiene el control de sus finanzas personales.
¡Al fin!
Paco tiene una cartera diversificada de fondos indexados que siguen al mercado global.
Sin embargo, no termina de estar tranquilo. Mira cada día el estado de sus inversiones, lo pasa excesivamente mal cuando bajan de valor y se viene muy arriba cuando suben.
No para de pensar en sacar el dinero cuando bajan... '¡A ver si voy a perder aún más!' y no para de pensar en sacar el dinero cuando suben... '¡Para no perder lo que he ganado!'.
'¡¿Cómo soporta la gente este estrés?!'
Además, no tiene claro cuando comprar más y se le va acumulando el dinero en la cuenta del banco.
Pero Paco tiene una idea genial. 'Podría vender de algunos fondos cuando estén altos y comprar cuando bajen, ¡Así ganaría más dinero!'.
Tras intentarlo durante un año, Paco se da cuenta de que no atina. Intentar vender arriba y comprar abajo, pero no sólo le lleva mucho tiempo de análisis y dudas, sino que además le causa un estrés terrible.
Y, para colmo, al terminar ese año descubre que su amigo, que no ha tocado sus inversiones en todo el año, ha tenido mejor rendimiento que él."...mis muertos"
7. Establece una estrategia a largo plazo y no intentes predecir el mercado
El mercado global, desde que se entiende y mide como tal, a largo plazo siempre ha crecido. Un buen ejemplo de esto se puede observar en un índice como el SP500, que representa el valor de las 500 empresas públicas más importantes de Estados Unidos.
Hay por supuesto otros índices y fondos que representan el mercado de acciones europeo, el de países emergentes, etc. Así como índices de renta fija o de otro tipo de activos. Elementos que deberías tener en cuenta para construir tu cartera.
Pero para ilustrar el concepto de esta sección, con el SP500 me vale.
SP500 desde 1928 hasta 2024. Representado en escala logarítmica.
Durante el convulso siglo XX hubo momentos tan críticos como el Crack del 29, la segunda guerra mundial o la guerra fría. Después tuvimos la burbuja de las .com, la crisis inmobiliaria e incluso una pandemia mundial. A corto plazo, hubo caídas muy pronunciadas, superando incluso el 50%.
Sin embargo, como ves, el mercado siempre ha tendido a crecer a largo plazo. El máximo período sin ganancias desde 1957, que es cuando se estableció el SP500 en su formato actual, es de unos 13 años (lo cual es bastante tiempo, no nos engañemos). Pero recuerda que este es sólo un índice concreto y exclusivamente de acciones. Con una cartera más diversificada, los periodos bajistas se podrían mitigar con otros activos (tema para profundizar en el siguiente artículo).
Sin embargo, ten siempre en cuenta que rendimientos previos no garantizan rendimientos posteriores.
Nadie te va a garantizar que sube siempre, pero es la tendencia que siempre ha prevalecido a largo plazo.
El retorno anualizado de este índice desde el año 1900 es un 9,81%. Eso es lo que habrías obtenido de media cada año si hubieses metido tu dinero entonces y te hubieses olvidado hasta hoy. Traducido en dinero: 1000$ invertidos en 1923, valdrían hoy (2024) 19.457.000$.
7.1 Interés compuesto
Ese interés de 9,81% ya de por sí es bueno, pero si tenemos en cuenta el efecto del interés compuesto, el efecto es exponencial y difícil de intuir a priori.
Este interés compuesto no es más que el interés ganado de los periodos anteriores que se suma al capital principal para generar aún más interés en el siguiente periodo (podrías llamarlo interés acumulativo).
Como puedes ver en está gráfica, el interés simple y el interés compuesto dan resultados muy distintos, especialmente cuanto más a largo plazo invertimos.
7.2 Intentar predecir el mercado
Lo que mucha gente hace es intentar mejorar este resultado, predecir el mercado. Saber qué acciones van a subir, cuáles van a bajar y cuándo lo van a hacer. De esta forma, la teoría es que podrían obtener un rendimiento superior a ese 9,81% que te daría un fondo indexado al SP500.
En esto se basan tanto los fondos de inversión activos como las personas que invierten en acciones individuales a mano.
La realidad es que es muy difícil superar al mercado, especialmente a largo plazo.
Esto lo han confirmado los datos de numerosos estudios como este de Indexa Capital o los estudios de SPIVA que se dedican exclusivamente a comparar la gestión activa con la pasiva.
Como ves, los resultados son abrumadores,
Por tanto, yo considero una muy buena base el tener una rentabilidad similar a la del mercado general, que se puede conseguir con fondos indexados. Aceptando sus bajadas y subidas como algo natural de los ciclos de mercado y amortiguándolas con una cartera diversificada (detalles en el siguiente artículo).
Paco está algo más tranquilo. Sabe que va a invertir a largo plazo y que su cartera está diversificada en fondos indexados.
Pero sigue ahorrando dinero con su salario y no tiene muy claro cuándo invertirlo en los fondos.
¿Me espero a que baje el mercado para meter? Lleva mucho tiempo subiendo... tal vez no debería invertir más ahora... y si meto y justo baja?!'
El estrés, por desgracia, aún le acompaña.
Una de las cosas más importantes para tus finanzas personales en general, y para invertir en particular, es establecer tu estrategia y respetarla. Estadísticamente lo mejor es invertir todo el dinero disponible cuanto antes (lump sum), dado que el precio de los activos en general va a seguir subiendo a largo plazo. Pero emocionalmente no es fácil, corres el riesgo de pillar un mal momento y además seguiremos recibiendo ingresos en el futuro que tendremos que decidir cómo invertir.
Con esto en mente, una de las estrategias más efectivas es invertir periódicamente. Una estrategia que se llama DCA (Dollar Cost Averaging) y que se puede combinar perfectamente con una inversión inicial más potente.
Llueva o truene, inviertes la misma cantidad de dinero cada X tiempo. Personalmente, hacerlo mensualmente me parece la mejor opción. Esto hará que el rendimiento de tu inversión se acerque a la media del valor del activo y reducirá los efectos negativos de un mal timing inicial.
Es absurdamente sencillo, pero funciona. Perfecto para vagos. Nada de andar estresado buscando el mejor momento ni haciendo trading diario.
Esto hace que dejes de preguntarte cuándo invertir o que te eches para atrás cuando te parece un mal momento. Ahorra un montón de dolores de cabeza y de malas decisiones. Y lo mejor de todo: puedes automatizarlo (en el siguiente artículo entraré más en detalle).
Paco ya ha interiorizado estos conceptos fundamentales de finanzas personales. Tiene una estrategia sólida a largo plazo, invirtiendo periódicamente y está listo para ser millonario sin mover un dedo más.
8. Paco se hace millonario
Con todo lo que hemos cubierto, te voy a demostrar que Paco se puede hacer millonario con el salario medio en España y unos conocimientos básicos de finanzas personales. Sin más que invertir periódicamente en fondos indexados.
Voy a asumir que Paco tiene 10.000€ ahorrados, y que tiene la capacidad de invertir 700€ al mes (como dijimos, ahora ahorra unos 8.500€ al año). También voy a asumir que la cartera de fondos indexados de Paco tiene un rendimiento del 6% anual.
Con estos números, esta es la situación de Paco:
Como puedes comprobar, en 34 años Paco se planta con más de 1.000.000€ (habiendo hecho una inversión total de 295.600€). En esta gráfica, también se aprecia la importancia de empezar a invertir cuanto antes, dado el efecto del interés compuesto.
Por supuesto, he sido muy simplista con los números para el ejemplo de Paco. Es posible que el rendimiento de tu cartera no sea un 6% (si lo haces bien, será más). Seguramente tus ingresos tampoco sean 30.000€ anuales fijos toda tu vida, ni tus gastos se mantengan inmutables (ejem, inflación). Además, en la práctica hay otros factores a tener en cuenta, como los impuestos sobre las ganancias.
Y, por último, pese a que los fondos indexados son una base importantísima de mi estrategia, personalmente no me gusta invertir exclusivamente en fondos. No obstante, es una estrategia muy válida y desde luego mejor que la del 95% de la población.
9. Conclusión
En este artículo hemos visto todos los conceptos básicos que necesitas para empezar a gestionar tus finanzas personales. Repasémoslos:
Controla tus Ingresos y Gastos.
Si tienes tu dinero parado en el banco, la inflación se lo está comiendo y estás perdiendo oportunidades buenísimas. El verdadero riesgo es no invertir.
Balance financiero personal. Evita acumular pasivos e intenta invertir en activos que te generen cashflow y/o ganancia patrimonial.
Entiende los riesgos de cada activo, mantén siempre un fondo de seguridad y asegúrate de estar cómodo con tu inversión.
Diversifica.
Fondos Indexados > Fondos de gestión activa (en general).
Establece una estrategia a largo plazo y no intentes predecir el mercado.
Con el ejemplo de los fondos indexados, hemos visto como cualquier persona puede sacarle partido a su dinero de forma muy sencilla.
En los siguientes artículos de esta serie voy a entrar mucho más en profundidad en otros temas interesantes. Por ejemplo: cómo invertir en fondos indexados de forma detallada para sacar la máxima rentabilidad con el mínimo trabajo, inversión inmobiliaria para obtener rentabilidades siempre por encima del 8% con poco dinero, el concepto de libertad financiera o mi estrategia de inversión en detalle.
Pero si algo te tienes que quedar de este artículo es: invierte en activos cuanto antes.
Un abrazo,
Julio.


























