Los 4 pasos clave para (re)dirigir tu carrera profesional
O qué hacer, cuando no sabes que hacer.
Hoy escribo sobre una de las habilidades más relevantes en la vida, una que puede condicionar tu existencia por completo: saber navegar tu carrera profesional con éxito.
En este artículo voy a presentar un método de 4 pasos para elegir una carrera adecuada, cambiar de trabajo o crecer en tu camino actual. Me ha llevado bastante tiempo estructurarlo de forma consistente, pero gracias a ello creo haber conseguido un método aplicable a cualquier situación.
Pretende ser interesante para cualquiera con dudas acerca de su carrera profesional, e incluso de su situación personal. Y es que todos nos encontramos alguna vez pensando:
“No sé qué hacer con mi vida”
A mí me pasó por primera vez cuando terminé el bachillerato y me vi en la tesitura de tener que elegir una carrera universitaria, pero es muy común también llegar a esta situación tras llevar años en un trabajo anodino, frustrante o demasiado exigente. O incluso después de haber ido saltando de un trabajo en otro sin encontrar nada que te llene.
Si quieres saber qué hacer cuando no sabes qué hacer con tu vida, este es tu artículo.
He conocido en esta situación a gente de perfiles muy distintos. Desde gente ganando 6 cifras al año, pasando por funcionarios, hasta el común caso de personas en un trabajo mecánico, mal pagado y sin proyección.
Te voy a poner un par de ejemplos muy recientes en mi vida, que he encontrado sorprendentes y me han empujado a escribir por fin este artículo (junto con este post):
Hace poco, un amigo que llevaba desde los 16 años trabajando en una gasolinera ha decidido hacerse ganadero. Se ha ido a vivir a un pueblo de Salamanca y está criando vacas yendo de un lado a otro en su caballo a lo cowboy.
Otro amigo, decidió darle un giro total a su carrera después de leer mis artículos sobre los valores y la proactividad. Tras más de una década de esfuerzo para estudiar ingeniería de telecomunicaciones, encontrar un trabajo en remoto bien pagado y escalar hasta ser jefe de la filial de la empresa en España, ha decidido opositar a inspector de policía. Ya está inscrito en la academia, se ha volcado al 100% y no tengo dudas de que será inspector pronto.
Como ves, ambos casos son absolutamente distintos, pero ahora ambos están mucho más contentos e ilusionados con la dirección de su vida. Algo que tú también puedes conseguir.
Tu caso no tiene por qué ser tan radical, pero en cualquier caso, hay situaciones en las que simplemente sientes que no estás donde tienes que estar y/o no sabes qué hacer con tu vida.
La buena noticia es que hay un proceso común para encontrar tu solución, la mala es que esa solución es extremadamente subjetiva y yo no puedo dártela. Sin embargo, si puedo darte un método para que llegues a tu propia solución.
Empecemos por el problema de base.
El problema de vivir por defecto
Desde que somos niños hasta los 2X años, la vida es como un río que te lleva, con unas normas y una dirección establecida por la narrativa cultural de la sociedad. Te dicen cuáles deberían ser tus objetivos y qué es el éxito.
No te planteas mucho: colegio, instituto, universidad o formación profesional y ya estaría. De hecho, en mi caso, ni se me pasaba por la cabeza cualquier opción que no fuese elegir una carrera universitaria.
Solo tienes que ir aprobando, ser buen estudiante y no hacer (muchas) cosas ilegales.
Lo único que has hecho hasta este momento es tomar micro-decisiones técnicas. Tal vez decidir cómo estudiar mejor para sacar mejores notas, elegir una universidad cercana para facilitarte el transporte o dejarte una asignatura para que te la aprueben por compensación.
Pero en general, has vivido por defecto. Y, con frecuencia, simplemente has actuado ciegamente. No por ello mal, pero no te ha requerido tomar las riendas demasiado y todo parece ir bien porque se ajusta a lo que la sociedad indica que es el camino correcto.
Sin embargo, has tomado muy pocas macro-decisiones estratégicas. Normalmente la única es elegir la carrera universitaria o el módulo, y suele hacerse sin
En los últimos años de formación, a tus 2X años, el río desemboca en un lago con el resto de tu gremio, donde la narrativa cultural, de nuevo, dicta lo que tienes que hacer.
Pero ahora puedes pararte y atisbar la orilla. Empiezas a ver otras opciones, la posibilidad de caminar en otras direcciones. ¡Qué agobio!
En este punto la mayoría nos sentimos como inútiles. Sin conocimientos realmente prácticos, sin experiencia real y viendo ofertas de trabajo que piden 3 años de experiencia para un puesto junior.
Ahora tienes que decidir hacer algo con tu vida. Lo más común es quedarse en el lago y crecer en la narrativa asociada a tu ámbito laboral, empezando por una beca/prácticas y apuntando a un trabajo bien pagado que te dé el máximo prestigio social.
El primer problema es que la narrativa cultural de la sociedad es como un cuñado desactualizado.
La sociedad actual evoluciona a una velocidad vertiginosa pero la narrativa cultural tarda en adaptarse (aunque por suerte, los medios de comunicación modernos aceleran el proceso).
El segundo problema, es que ni siquiera sabemos lo que queremos. Para esa edad, muy poca gente se conoce lo suficientemente bien como para tomar decisiones estratégicas con criterio.
¿El resultado?
La infame crisis de los veintitantos: llevas unos pocos años trabajando, con suerte en lo que has estudiado, y aun así sientes un vacío interno, no sabes que haces con tu vida.
¿Esto es todo? ¿Esto es la vida? ¿Qué me importa de verdad? ¿Quién soy? ¿A qué voy a dedicar el resto de mi vida? ¿A qué huelen las nubes?
Por supuesto, esto puede pasarte también en los 30 y en los 40. Mucha gente sigue viviendo por defecto, a veces hasta la muerte. Pero si estás leyendo esto, enhorabuena, seguro que no eres una de esas personas.
Es en este punto donde la gente suele ponerse a buscar un cambio de trabajo, muy a menudo, limitados por muchos factores.
Con el método que te voy a explicar, podrás aclarar tu dirección y empezar a actuar.
Pero antes, hemos de desmentir un autoengaño muy común:
“El trabajo no es importante”.
Esta afirmación es una defensa psicológica que esgrimimos muchas veces para protegernos ante un trabajo insatisfactorio. Y tiene una parte de razón, pero no podemos tomar la parte por el todo.
Es cierto que no es lo más importante del mundo, seguro que te vienen a la cabeza otras cosas. Pero sí es importante. De hecho, durante la vida adulta, pasamos en torno a un 20% de la vida trabajando (unas 100.000 horas).
Pero no solo representa una gran cantidad de tiempo dedicado, también afecta mucho a tu calidad de vida, a tu identidad y a tus relaciones.
Así que sí, elegir un trabajo adecuado sí es importante. Con esto claro, vamos a por el método.
Paso 1: Construye tu brújula
Mucha gente parte de una situación similar a esta:
No sabe bien ni quién es ni a donde quiere ir, y tampoco está muy claro lo que le rodea. Tiene una idea de en qué dirección va actualmente y una vaga intuición de qué quiere. A veces ni siquiera identifican esa inquietud con una necesidad de cambiar de camino profesional.
Además, tiene una parte del mapa que le han pintado los demás (la sociedad y su entorno) con algunos caminos y destinos esbozados, una definición externa de lo que es el éxito y cómo alcanzarlo. Sin embargo, rara vez este mapa es fiel a la realidad, como veremos en el paso 2.
En este vamos a ver la importancia de conocerse a uno mismo, que es el fundamento de este método.
Ya he hablado de la importancia de los valores y los principios. Te recomiendo leer ese artículo si no lo has hecho, aunque aquí voy a aplicar la base explicada allí de una forma pragmática para el ámbito laboral/profesional.
Si actúas simplemente siguiendo el camino marcado que dicta el éxito social sin pararte a reflexionar, es cierto que es un camino más fácil, con menos esquinas y recovecos. Pero más dado a no llevarte al destino que quieres.
Tomar decisiones alineadas con tu voz interior es más difícil. Requiere más coraje, más energía y muchas veces es un proceso de prueba y error. Pero es la única forma de llegar al destino adecuado.
Esto es tan importante, que el arrepentimiento más común en el lecho de muerte es “Desearía haber tenido el valor de vivir fiel a mí mismo, y no a las expectativas de los demás”.
Pero hay un problema de base muy importante.
Muchas veces, simplemente no sabemos lo que queremos.
O, como es mi caso, quieres muchas cosas distintas, a veces contradictorias.
Quieres estar tranquilo, pero a la vez quieres una vida de superación y éxito. Quieres seguridad, pero a la vez quieres una vida emocionante y sorprendente. Quieres ganar mucho dinero, pero a la vez quieres que la gente te respete por otro tipo de méritos incompatibles.
Tenemos muchas inclinaciones que nos empujan en direcciones contrarias y, para más dificultad, empujan con distinta fuerza para cada persona y en cada etapa de la vida, así que fijarse en los demás no es la panacea (aunque sí puede darnos ideas útiles).
A grandes rasgos podemos dividir en 5 los distintos aspectos que nos empujan, representándolos como el consejo de administración de tu mente:
Realización personal: Podríamos llamarlo también el consejero de la pasión. Es un consejero que representa la necesidad fundamental del ser humano de sentirse útil y alcanzar su potencial, especialmente haciendo algo que disfruta. Esto ya es complicado de por sí, pero se enrevesa aún más porque no solo depende del presente, también de tus expectativas pasadas. ¿Cómo te miraría hoy tu ‘yo’ de 10 años?
El miedo a la muerte y a no dejar un legado también los instiga este consejero. Es el que hace que Amancio Ortega o Florentino Perez sigan trabajando cuando podrían vivir tomando daiquiris en la playa desde hace décadas.
Estilo de vida: El que quiere que el lunes sea igual de placentero que el sábado. Básicamente queremos hacer lo que queremos, cuando queremos, como queremos. Disfrutar de nuestra gente, no sufrir atascos, dormir 8h... Que la vida sea divertida, enriquecedora y emocionante, pero llevadera.
Este consejero muchas veces está en conflicto con otros, especialmente con el economico-práctico. Por ejemplo, quieres llegar a la libertad financiera y lo que ello implica, pero para eso, hoy necesitas un trabajo poco flexible y muy demandante que no le gusta a este consejero.
Social: Uno de los consejeros más instintivos (como ya vimos). Nos hace obsesionamos acerca de lo que piensan de nosotros. Tenemos una necesidad biológica de encajar en la tribu y por ello la vergüenza es una de las sensaciones más desagradables que existen. La conformidad es muuuy cómoda para este consejero.
Pero a la vez, le encanta alimentar a tu ego buscando admiración y respeto. También tiene una faceta de juez, con un sentido de la justicia comparativa. Es al que le gusta tanto demostrar lo que has conseguido a todos esos que no creían en ti.
Moral: Todos tenemos un compás moral de lo que está bien y lo que está mal. Nadie aspira de pequeño a ser un secuestrador y hacer daño a los demás. Vemos un mundo al que podemos empujar en una dirección u otra y este consejero es el que juzga nuestros actos al respecto. No nos gusta vernos como malas personas.
Sin embargo, a veces, a nivel economico-práctico, trabajar en una petrolera que contamina sin control puede ser lo más conveniente para nosotros. Hay otros consejeros que encuentran a este muy cansino.
Economico-práctico: el consejero que se preocupa de pagar el alquiler y de tener un colchón financiero. Empuja al consejero de estilo de vida a estresarse un poco, que hay que ahorrar para el futuro y tener algo de seguridad.
Tal vez tampoco está cómodo con que te hayas comprado un coche de 60.000 para impresionar a los demás (aunque al consejero social le encanta), ni con que tu consejero de realización personal te haya empujado a pedir jornada reducida para poder hacer clases de teatro.
Como ves no solo tienes aspectos distintos empujándote hacia un camino profesional, sino que cada uno de estos consejeros tiene múltiples anhelos y miedos propios.
Estos conflictos ya son complicados, pero es que incluso dentro un anhelo en particular ya puede haber conflicto interno. Por ejemplo, el consejero de realización personal te puede instar a ‘seguir tu pasión‘. Pero ¿Cuál es tu pasión? ¿Qué es una pasión? ¿No puedo tener varias?
O tal vez el consejero social quiere que consigas un trabajo que te proporcione la admiración de un grupo determinado, pero esto puede implicar el desprecio de otro grupo.
Por suerte, podemos analizar estos aspectos buceando en nuestro subconsciente. Es el momento de interrogar a cada uno de los consejeros para entenderlos mejor.
1.1 Interroga a tus consejeros
Analiza tu situación actual ¿Qué consejeros predominan en tu mente? ¿Qué anhelos de cada uno de ellos predominan? ¿Hay alguno que tenga anhelos escondidos porque no te gusta aceptar que los tienes? ¿Hay alguno que disfrace anhelos egoístas de algo moralmente aceptable? Sé especifico.
Para cada uno de esos anhelos, ¿Cómo han acabado allí? ¿Por qué quieres eso? ¿Quién los ha puesto ahí? ¿Has sido tú u otra persona convenciendo a tus consejeros?
Ahora ten en cuenta que todos nuestros anhelos tienen como contrapartida un miedo. Si anhelas con fuerza la aceptación social, el miedo al rechazo será un fuerte impulsor. Si tienes un sólido deseo de que la gente disfrute de tu arte en masa, es probable que el miedo a ser irrelevante repte por tu mente con frecuencia.
Así que continua el interrogatorio a tus consejeros, ¿A qué le tienes miedo? ¿Por qué? ¿Quién ha puesto ese miedo ahí? ¿Hay algún miedo que estés intentando ocultarme?
Una buena idea es pensar en fantasías que tengas.
¿Ser millonario? ¿Tener un sueldo obsceno? Analiza si es por gustar a los demás, por tener sensación de seguridad o por qué requieres un estilo de vida muy caro para ser feliz. Tal vez intentes compensar un miedo a la inseguridad financiera inculcado por una infancia de escasez, o quizás lo ves como una forma de ganar el respeto que no te dieron en el instituto.
1.2 Elabora una jerarquía de anhelos y miedos
Respondiendo a todo lo anterior, puedes ir elaborando una jerarquía de anhelos, entendiendo mejor cómo interactúan entre ellos y cuáles deberían dirigir tus elecciones. Por supuesto, también tendrás una jerarquía de miedos asociados.
Es probable que encuentres trazas del origen de estos deseos y miedos en tus padres, tus amistades o alguna pareja que hayas tenido. Tal vez encuentres detrás a gente que ni siquiera conoces en persona, escritores, influencers...
A veces incluso puedes encontrar a tu ‘yo’ de una etapa anterior escondido entre tus consejeros. Esa versión antigua versión de ti puede querer algo que tú ‘yo’ actual ya no quiere, pero lo has ido arrastrando.
En ocasiones estas influencias externas se han convertido realmente en convicciones propias mediante la reflexión y la consciencia. El problema es cuando las asumes sin analizarlas y pasarlas por el tamiz de tu voz interior, y por eso es importante que tú elabores la jerarquía sin adulterar.
Después de hacer este proceso de entender mejor tus anhelos y miedos, y de filtrar esas influencias, puede que tengas una sensación de incomodidad o incluso una crisis existencial, pero esto puede ser la señal de que estás yendo en la dirección adecuada.
La sabiduría personal no consiste en acumular conocimiento vacío, sino en mantener el contacto con tu realidad. En la gráfica esto implica estar cerca de la línea diagonal, no estar más a la derecha.
Nunca vas a terminar de conocerte, pero estar en el proceso es el camino adecuado para alinear tu vida laboral con tu voz interior.
De vuelta a la jerarquía de prioridades, analiza tu situación actual. Si tienes un anhelo, pero no lo estás cumpliendo, puede ser:
Que estés en el camino correcto, pero lleva tiempo alcanzar el destino
Que has estado priorizando otro anhelo, ya sea por miedo u otra razón.
Que simplemente has estado viviendo por defecto, sin analizar lo suficiente.
Si tus acciones no parecen alinearse a tu (supuesta) jerarquía de anhelos, posiblemente es porque estás olvidándote de los miedos. Sácalos a la luz.
Mucha gente toma decisiones basándose en sus miedos, sin tener el valor de analizarlos y enfrentarlos, lo cual lleva en una gran cantidad de casos a desenlaces no deseados.
Esta jerarquía no va de los anhelos que tienen más presencia en tu vida, o de los miedos más palpables. Sino de los importantes. Un miedo a que te despidan puede parecer más palpable y urgente, pero un paralizador miedo al rechazo es más importante.
1.3 Construcción de la brújula
Con toda esta información, puedes construir tu brújula laboral teniendo en cuenta sus componentes y eligiéndolos en base a tus anhelos, no a tus miedos.
Componentes indispensables: Esto es algo que tu camino profesional ha de incluir sí o sí. No hay negociación posible. Si esto no se cumple, directamente se descarta. En este cuenco hay pocos requisitos.
Ejemplo: Tengo que poder cuidar mi salud. Si un trabajo no me permite ir al gimnasio al menos 3 veces a la semana descartado.
Componentes prioritarios: Prioridades. Lo que dirige tus elecciones. Aquí también debería haber pocas cosas (por eso son prioridades). De hecho, es tan importante quitar cosas de aquí como ponerlas.
Ejemplo: Trabajar en remoto.
Componentes importantes: Las cosas que consideras importantes en tu camino profesional, pero no prioritarias. Típicamente lo que descartas de los componentes prioritarios. Son cosas que requieren tu atención y que no deberías olvidar, pero no son fundamentales.
Ejemplo: Cobrar como mínimo 2500€ al mes.
Componentes extra: Cosas que quieres y aportarán algo de valor, pero no son importantes, al menos ahora. Ten en cuenta que cuanto más consigas poner aquí, más fácil es conseguir lo que hay en las otras categorías.
Ejemplo: Que el trabajo incluya viajes esporádicos chulos.
Basura: Cosas que sabes que no quieres. Cosas que tal vez hay partes de ti que pueden querer en algún momento, pero tu voz interior o tu experiencia te dice que no debes perseguirlas.
Ejemplo: Un trabajo que requiera viajar más del 30% del tiempo.
Elegir los componentes adecuados, lo más fieles a tu voz interior, asegura que tu brújula te llevará en la buena dirección.
Pero recuerda que esto no es estático, tus anhelos y miedos evolucionan con el tiempo y es buena idea recalibrar la brújula cuando sientas que es necesario. De hecho, en el Paso 3 vamos a ver un importante ajuste que podemos hacerle a la brújula.
Para saber por dónde empezar, escucha al consejero de realización personal. Es una buena semilla para empezar a explorar caminos posibles. ¿Qué te llena hacer? ¿Qué disfrutas en la vida o en tu trabajo actual? ¿Qué opinan los demás consejeros de estas opciones?
También puedes aprovechar para pensar en qué no te gusta, qué partes quitarías.
Sin embargo, aún no estás en posición de tomar una buena decisión.
Paso 2: Topografía del terreno
Vale, con esto ya sabemos bastante de nosotros mismos y, gracias a la brújula, en qué dirección queremos ir. Pero el mapa que tenemos aún es incompleto y las partes que están dibujadas no representan la realidad del terreno. Además, aún no conoces todos los posibles destinos.
Avanzar siguiendo un mapa incompleto o que no se asemeja al terreno, no solo es inútil, sino que puede ser peligroso. Hay un montón de caminos y opciones que desconoces y esto no te permite aprovechar tu potencial y establecer un destino adecuado.
Además, tú puedes querer muchas cosas y tener una brújula que apunta a Narnia, pero la realidad opina algo distinto.
2.1 Cuidado con lo que te han contado
Igual que queremos entender nuestros anhelos y miedos de tal forma que sean lo más fieles posible a nuestro yo auténtico, queremos que nuestro mapa se parezca lo máximo posible al terreno (realidad) y que sea lo más completo posible para ser conscientes de todos los potenciales destinos.
Para esto, lo primero es retar al entendimiento básico de la narrativa cultural, que suele ser algo así:
Carrera tradicional: carrera universitaria, trabajo estable por cuenta ajena en la oficina. Estudias, trabajas duro, cotizas para tu jubilación. Funciona prácticamente seguro.
Carrera no tradicional: arte (perroflautas), emprendimiento (niños de papá con dinero o gente que se juega todos sus ahorros), política (ladrones). Incierto, potencial muy alto, estabilidad baja.
Esta separación tan clara quizás tiene sentido en el siglo XX, pero hoy en día el mundo ha cambiado mucho. Si crees esto, estás siendo de nuevo víctima de la narrativa cultura popular que, recuerda, es como un cuñado anclado hace 30 años.
Para generaciones como la de mis padres (boomers) el mapa era parecido a esto:
Las carreras profesionales se veían como coger un tren sin opción a bajarte o cambiar. Tú elegías tu camino con 18 años y hasta la jubilación ahí te quedas.
Esto puede causar una crisis a cualquiera que no esté seguro de quién es o qué querrá dentro de unos años (la mayoría de nosotros) y, además, amplifica la ilusión de que lo que hacemos profesionalmente es un sinónimo de quién somos.
Bajo esta tesitura, la importancia de tomar la decisión adecuada es extrema. Esta presión puede ser paralizante y es muy fácil perder el valor para hacer un cambio de camino profesional.
Se convierte en algo mucho más difícil y vergonzoso.
La falacia del coste hundido es poderosa ¡¿Cómo vas a cambiar de camino después de 10 años de esfuerzo y dedicación?!
Además, hay otras falsas creencias, como la idea de que los que siguen un camino no tradicional suelen tener un golpe de suerte/ingenio y petarlo de un día para otro o fracasar estrepitosamente.
La práctica suele ser bastante distinta, asemejándose más a un trabajo continuo de prueba y error que eventualmente da con una fórmula que funciona.
Como puedes imaginar, el mundo real poco se asemeja a ese mapa desactualizado.
2.2 Elabora un mapa más fiel a la realidad
Para las generaciones actuales la jubilación no está garantizada, el emprendimiento tiene más facilidades de financiación externa, hay opciones como la jornada reducida que puede compatibilizar los dos modelos, el trabajo en remoto es cada vez más común, todos los años surgen trabajos nuevos que no existían antes, aparecen nuevos medios de difusión como las redes sociales...
El mapa real actual es más bien algo así:
Un complejo y casi infinito entramado de caminos y opciones que, además, evoluciona continuamente.
Es prácticamente seguro que solo estás viendo una pequeña parte de las opciones que hay. Si tienes que decidir un camino a futuro, debes investigar tantas posibles opciones como puedas.
Conocerse a uno mismo es muy importante para saber en qué dirección buscar y qué valorar, pero para descubrir caminos que no sabes que existen tienes que mirar fuera.
Para esto, puedes investigar en LinkedIn, hablar de tus inquietudes con tus conocidos o preguntarle a ChatGPT (Ejemplo: “Dime trabajos relacionas con los perros en ámbitos distintos”). Es sorprendente la de ideas que te da.
Mi recomendación personal adicional es escuchar el podcast ‘Una vida a tu medida’, que consiste en entrevistas a personas que han seguido caminos laborales poco convencionales, pero alineados con su brújula. Una pasada de entrevistas.
No puedo terminar sin recalcar que el destino final no es lo único que importa. De hecho, suele importar menos que el camino.
Mucha gente se ciega viendo por redes sociales a estrellas, y quieren esa fama, dinero o éxito, pero obvian lo que esa gente ha tenido que hacer para llegar hasta allí (y lo que siguen haciendo en muchos casos).
Esfuerzos descomunales, sacrificios tanto de recursos como morales, asumir riesgos sin certezas, fallar N veces hasta encontrar el camino adecuado, etc.
Y es que con mirar el destino desde lejos no basta. Tienes que conocer bien los caminos.
2.3 Conocer mejor los caminos
Con un mapa de caminos y posibles destinos, estás en una posición privilegiada respecto a la mayoría. Pero si quieres asegurarte de elegir el camino más adecuado para ti, tienes que recopilar más información.
Y lo primero que has de tener en cuenta es que no hay un solo destino o camino correcto.
Ese mito de una pasión única que tienes que encontrar para al fin estar en tu camino hacia la felicidad es, simplemente, mentira. La misma chorrada que la media naranja.
Igual que hay muchas parejas con las que podrías tener una vida feliz y enriquecedora, hay muchos caminos profesionales que pueden llenarte y cumplir tus objetivos.
De hecho, tenemos un gran ejemplo en Julio Iglesias.
Apasionado por el fútbol, dedicó su juventud a ello, llegando a entrar en el Real Madrid en 1959. El sueño de cualquier joven futbolista. Sin embargo, a los 4 años (1963) tuvo un accidente de coche que le dejo inmovilizado un año y medio y le impidió seguir dedicándose al fútbol. Como todos sabemos, después se dedicó a la música con un éxito arrollador, además de ser empresario y embajador de la ONU.
Bien, con esto claro, has de investigar los posibles caminos que identifiques en profundidad. Solemos creer que tenemos suficiente información para juzgar qué camino será adecuado para nosotros, pero rara vez es así.
Las mejores opciones para profundizar (de menos a más profundidad):
Investiga en LinkedIn o en internet la progresión y requisitos de ese tipo de trabajo.
Youtube es también una gran opción, con muchos videos que explican en detalle posibles caminos.
Pregunta a personas que sepas que han seguido ese camino que te interesa. Te animo a escribir directamente a gente (por LinkedIn por ejemplo), aunque no la conozcas. Te aseguro que te sorprenderá la disposición que tiene la gente a intentar ayudar. ¿Cómo es su día a día? ¿Qué progresión han tenido? ¿Qué es lo peor y lo mejor de su trabajo?
Hay algunos caminos que te permiten probar personalmente. ¿Quieres ser creador de contenido? Ponte a publicar algo. ¿Quieres estudiar fisioterapia? Ve a algunas clases de oyente a la universidad. ¿Quieres saber cómo es ser cocinera? Ve a un restaurante y pide si puedes ver un día de trabajo en cocina. ¿Qué pierdes?
Que no te cieguen los títulos y la cara externa de una profesión. Lo importante es qué tareas vas a desempeñar en el día a día.
Imagina a alguien que quiere ser un abogado de renombre y montar un bufete en el futuro. Ha estado viendo Suits y Shark, y el mundo de la abogacía parece una fantasía. Sin embargo, igual se lo pensará mejor después de hablar con un abogado de éxito. En la TV no se ven las jornadas de 11h, bucear en papeleos continuamente, rachas de 10 juicios perdidos seguidos, los clientes insolentes o la infernal burocracia de montar tu propio bufete.
Asegurate de entender qué harías, no qué título tendrías.
Visualízate a ti mismo en ese potencial futuro. ¿Cómo sería tu vida? ¿Quién sería tu jefe? ¿Cuáles serían tus responsabilidades? ¿Qué tiempo pasarías con tus amigos y familia? ¿Quiénes serían tus amigos? ¿A qué hora te levantarías? ¿Qué implicaría en cuanto a tu posición económica?
Con esta investigación, tendrás un mapa aún más claro de las opciones y caminos que se ajustan a tus prioridades y expectativas.
Sin embargo, aún es posible que estés descartando caminos por error o por miedos que puedes mitigar. Tienes que prepararte adecuadamente antes de decidir.
Paso 3: Preparación
Ya tienes una brújula ajustada y un mapa definido, pero todo buen explorador necesita prepararse antes de una expedición.
Si tus creencias erróneas sobre el terreno te hacían usar un mapa equivocado, tus creencias limitantes sobre ti o tus miedos descartan caminos que podrían ser adecuados para ti, incluso aunque los conozcas bien.
Además, has de tener clara la situación de la que partes y los recursos que tienes en la mochila para encontrar el camino adecuado para ti.
3.1 Creencias limitantes
Para que un camino profesional encaje en tu visión, el potencial que crees que tienes, tiene que encajar en la dificultad que crees que tiene dicho camino.
Una creencia, por ejemplo, en que el talento natural es clave, puede cortarte las alas antes siquiera de dar un saltito.
Si crees que tú nunca podrás pintar bien porque ‘no tienes talento’, el ser pintor o ilustrador quedara descartado automáticamente, aunque cumpla todo lo que quieres.
O si te han inculcado desde pequeñita que las matemáticas se te dan mal (ya sea unos padres inconscientes o un profesor inútil), puedes hacer ese hecho parte de tu identidad y tomarlo como una realidad para siempre.
¿Estás descartando caminos que te gustan por no creer en ti?
3.2 Mitigar miedos
Como hemos visto en el Paso 1, ajustando nuestra brújula tenemos la herramienta para seguir los caminos adecuados. Sin embargo, los miedos que tenemos pueden alterar cómo ajustamos la brújula, haciendo que no sigamos caminos que podrían ser apasionantes.
El miedo a la exposición pública puede eliminar directamente un montón de trabajos, pero es un miedo que se puede mitigar en gran medida. Ya sea apuntándote a clases de teatro, probando a hacer una exposición gradual o buscando alternativas a la exposición directa.
Otro gran asesino de oportunidades es el miedo al fracaso. ‘No voy a intentarlo, no vaya a ser que salga mal y...’ ¿Y qué? Rara vez el resultado es tan malo como pensamos.
Pero bueno, en este artículo no voy a dedicarme a mitigar miedos, solo era un apunte necesario. Analiza si alguno de los miedos en tu jerarquía es infundado o se puede mitigar.
3.3 Situación de partida
Saber desde donde partes es indispensable para elegir un camino correcto. No es lo mismo si acabas de entrar en el mercado laboral que si llevas trabajando 15 años. Quizás dispones de ahorros y habilidades importantes, o quizás no.
Primero analiza los recursos de los que dispones, ya que pueden abrirte distintos caminos.
Tiempo: si dispones de tiempo puedes formarte más rápido, arriesgarte a invertirlo en caminos que no sabes si tendrán resultado o intercambiarlo por dinero que puedas usar para empezar tu camino.
Dinero: si dispones de dinero puedes pagarte formaciones, permitirte un tiempo sin trabajar para probar a emprender, adquirir activos que den pie a un negocio o diseñar un estilo de vida teniendo en cuenta las rentas que ese dinero puede generar.
Habilidades actuales: hay habilidades muy versátiles como saber inglés o hablar bien en público, que son herramientas importantes y que te pueden abrir un amplio abanico de caminos. Por otro lado, hay habilidades o experiencias más específicas que te pueden diferenciar mucho y abrirte caminos secretos para otros.
Son solo algunos ejemplos de cómo tus recursos pueden afectar en tu camino. Pero estos recursos no son determinantes ya que puedes adquirir más o distribuirlos mejor. Sin embargo, sí que son un punto de partida importante.
Con las creencias limitantes y los miedos mitigados, posiblemente veamos en el mapa más caminos posibles.
Y con nuestros recursos y situación actual claros, estamos en disposición de elegir el mejor camino.
Paso 4: Entrar en acción
¡Ya tenemos todo lo que necesitamos!
Brújula, mapa y una preparación adecuada. Como se suele decir, definir bien el problema es el 50% de la solución.
Solo nos queda ejecutar. Pero en esto somos muy malos, y sin este paso, todos los anteriores no valen para nada. Preparate para lidiar con la procrastinación y las excusas malas que nos inventamos.
E incluso aunque empieces a actuar, ponerse a hacer cosas a lo loco rara vez es la mejor opción.
Aquí es donde entra en juego la estrategia.
Y es que suele haber varios caminos para llegar al mismo destino.
Ejemplo: Llevas siendo cocinero 7 años, pero quieres reinventarte y ser programador.
Opción 1: Ir a la universidad, estudiar un grado de 4 años y echar CVs.
Opción 2: Hacer un Bootcamp de programación de 6 meses y aprovechar la bolsa de trabajo.
Teniendo nuestros recursos y situación actual claros, nos será más fácil elegir la estrategia adecuada. Además, si en el paso 3 has investigado correctamente un camino concreto, posiblemente habrás aprendido también qué recursos requiere seguirlo.
Divide el camino a tu destino en hitos, pasos más pequeños y realizables. Y dentro del siguiente hito, asegúrate de subdividirlo en acciones concretas y de que dispones de lo necesario para el primer paso.
Aun así, hay 3 situaciones muy comunes en este punto, todas relacionadas con tu jerarquía de miedos:
Mucha gente entra en ‘parálisis por análisis’, especialmente los perfeccionistas (✌️). Se obsesionan con encontrar la opción y camino perfectos, y terminan por no hacer nada porque no encuentran nada que satisfaga esa certeza absoluta que buscan.
El miedo a decidir. Decidir una cosa implica dejar fuera otras (al menos por ahora), y este compromiso puede bloquearnos.
Otros simplemente quedan paralizados por el miedo al fracaso. Hasta este momento, explorar no conllevaba ningún riesgo. Ahora, fallar no solo tiene un coste emocional, sino que puede implicar dejar tu empleo anterior, perder dinero o una inversión importante de tiempo.
Ten en cuenta que, si ya estás en un camino, actuar no implica abandonar todo y embarcarte en un nuevo camino a lo loco. Hay otras opciones, por ejemplo:
Puedes ir probando en paralelo y hacer el cambio cuando hayas confirmado que te gusta y da ingresos suficientes. Incluso puedes pedir una reducción de jornada para disponer de más tiempo.
Puedes cogerte una excedencia para darle una oportunidad y ver cómo es ese nuevo camino en la práctica. Si no te gusta, te da ciertas garantías.
Incluso una pequeña dedicación de un par de horas a la semana a algo relacionado con tu nuevo camino puede ayudarte a facilitar la transición. Aunque parezca muy poco, a lo largo del tiempo el efecto puede ser disruptivo. Aquí, como en las finanzas personales, también aplica el efecto del interés compuesto.
4.1 Qué hacer si no tienes claro al 100% que estás eligiendo la mejor opción
Hola, bienvenido a esta sección que TODO EL MUNDO ESTÁ LEYENDO porque nadie tiene claro al 100% qué camino elegir.
Steve Jobs hablaba de ver tu camino vital como un conjunto de puntos que has ido uniendo con el tiempo. De cómo a toro pasado, puedes mirar atrás y ver cómo las decisiones y caminos que has ido tomando te han llevado hasta donde estás hoy. Sin embargo, hacia adelante es imposible ver con certeza los puntos, y menos unirlos.
Pero esta es la evolución real de un camino, especialmente en el entorno actual.
Has hecho un importante trabajo de mapear el terreno y estructurar tu ruta, y esto te pone en una situación privilegiada respecto a la mayoría. Pero la realidad es esta: el mapa cambia continuamente y tu información sigue siendo limitada.
Ante ese vértigo, simplemente pon el foco en el próximo punto, que es lo que ves claramente. Los puntos posteriores que atisbas desde lejos, aunque está bien tenerlos como guía, en realidad son una incógnita (y cuanto más lejos, más incógnita).
Y no solo el mapa cambia, tú también cambias, tu brújula cambia. De hecho, somos muy (muy) malos estimando cuánto vamos a cambiar en el futuro, como comprobó Dan Gilbert en su estudio ‘The end of history illusion’ (aquí lo explica en versión vídeo).
Aceptar esto es difícil, pero también liberador.
Simplemente avanza hacia el siguiente punto, no te agobies pensando en el destino final. Abraza las oportunidades que tienes de cambiar tu camino en el futuro.
Es más, es posible que ni siquiera el siguiente punto esté claro al 100%. Y aquí la solución es moverse en una dirección que pueda abrirte puertas.
Con tu brújula calibrada, solo tienes que avanzar siguiéndola e iras descubriendo caminos.
Apareceran tus consejeros con miedos asaltándoles continuamente. Habla con ellos y explícales porqué esos miedos son menos importantes que las prioridades que te has marcado.
Recuerda que avanzar de una situación en la que no quieres estar hacia una incógnita interesante, siempre es un buen salto.
Y ten en cuenta esto: no te estás comprometiendo a nada. Es verdad que puedes gastar recursos y renunciar a cierta seguridad. Pero siempre puedes recular, cambiar de opción. Como hemos visto, el mapa actual es una intrincada red de caminos y siempre habrá opciones.
4.2 Después de pasar a la acción
El momento de dar el salto suele ser liberador y emocionante, después de tanto debate interno.
Pero cuando has llegado al siguiente punto, es normal que haya momentos de caos. Para empezar, es probable que no seas demasiado bueno en tu nuevo cometido y todos esos anhelos que tenías aún no se estén cumpliendo.
Esto hace que todos esos miedos de tus consejeros vuelvan a asaltarte fácilmente e incluso te lleven a una pequeña crisis.
Esta crisis es normal, y suele ser pasajera. En ocasiones se mezcla también con el síndrome del impostor. Irónicamente, solo las personas que de verdad se esfuerzan y preocupan por la calidad de sus resultados son las que sufren de este síndrome.
Así que vas por el buen camino, no te preocupes de más.
Pero es que incluso aunque las cosas vayan relativamente bien, tus consejeros son criaturas bastante brasas con una tendencia a buscar “¡¿Por qué no soy feliz YA Y PARA SIEMPRE?!”.
Todos buscaran llegar a un éxito absoluto en su ámbito, y esto, como sabemos, es imposible debido a las contradicciones con las que todos vivimos.
Es casi inevitable pensar en las oportunidades que has perdido al elegir una concreta, el coste de oportunidad pasará por tu cabeza repetidamente. Es posible que te encuentres volviendo a analizar el mapa para volver a darte un poco de confianza y convencerte de nuevo de que estás en el camino adecuado.
Con el tiempo, aprenderás que esto es parte de la vida y que siempre va a estar ahí.
Aprenderás a convivir con tus lloricas consejeros y darle a sus continuas quejas y miedos un peso más acertado, entendiendo que todo está como debe estar y esto forma parte de tu plan.
Sabiendo esto, entenderás por qué la felicidad pura e infinita no debería ser tu objetivo. No es más que un espejismo del que puedes experimentar breves visiones en ciertos momentos de tu vida. Y debes aprovecharlos y disfrutarlos al máximo, pero no es un estado natural normal, ni lo será jamás. Los consejeros siempre van a estar quejándose.
En su lugar, aspirar a una vida de plenitud, con sus altibajos. A sentirte orgulloso del camino que has trazado, sentirte que encajas en el gran orden de las cosas.
Además, la experiencia que ganas con el tiempo te ayudará a navegar mejor el mapa, a atisbar mejor los puntos que están a más distancia y a saber elaborar estrategias más efectivas para llegar a tu destino.
4.3 ...siguiente punto?
Llegará una situación en la que sientas que debes saltar a otro punto, pero esto puede darse por varias razones.
Tal vez empieces a sentir que ya no encajas en el camino que estás siguiendo y, si es así, esta sensación se irá incrementando con el tiempo.
O quizás sí te veas en el camino correcto, pero sientes que es el momento de un salto estratégico a un siguiente punto hacia tu destino. Esto debe estar guiado por anhelos y no por miedos.
En cualquier caso, es el momento de volver a hacer este proceso. Desde el paso 1 hasta el 4.
Recalibra tu brújula profesional
Revisa y actualiza el mapa, estudiando los cambios y los nuevos caminos
Prepárate
Avanza hacia el siguiente punto
Y recuerda, como te dirá cualquier sabio anciano, que lo más importante es el camino, no el destino.
Muchas gracias por leer hasta aquí y suerte en tu próximo punto :D
Un abrazo,
Julio.




































